Diana Adriano
En una celebración llena de gratitud, el padre Roberto Ramos celebró el pasado 04 de septiembre sus 25 años de ministerio sacerdotal acompañado por la comunidad de la parroquia Santo Niño de Atocha, así como amigos que han formado parte de su camino vocacional.
En la celebración se hizo presente su padrino de ordenación sacerdotal, padre Guillermo Vargas, MNM, quien vino de León, Guanajuato a celebrar las Bodas de Plata de su ahijado.
Durante su reflexión, el padre Guillermo destacó que los 25 años de sacerdocio representan, ante todo, una muestra de la elección y fidelidad de Dios. Señaló que el ministerio sacerdotal implica tres encomiendas fundamentales: santificar, enseñar y regir, tareas que el padre Roberto ha desempeñado a lo largo de estos años mediante la celebración de los sacramentos, la predicación, la catequesis y el acompañamiento de las comunidades que le han sido confiadas.

El padre Guillermo invitó al festejado a no considerar los 25 años como una meta, sino como un nuevo comienzo, aprovechando la experiencia y madurez adquiridas para continuar entregando su vida al servicio de Dios y de su pueblo.
Fidelidad de Dios
Por su parte, el padre Roberto Ramos expresó su agradecimiento por este cuarto de siglo en el ministerio sacerdotal.
Lo primero que quiero decir es gracias, Señor, gracias por este regalo tan hermoso que tú me has dado

Al recordar su trayectoria, reconoció que su camino no ha estado excento de dificultades, limitaciones y debilidades, pero afirmó que en todo momento ha experimentado la presencia de Dios.
Si hoy estoy aquí como sacerdote, no es porque haya sido perfecto. Conozco mis limitaciones, conozco mis debilidades, pero hay algo de lo que siempre he estado muy seguro: Dios siempre permanece, Dios siempre es fiel, Dios siempre está conmigo
El sacerdote subrayó que la celebración no debía centrarse únicamente en su persona, sino en el amor de Dios que lo ha acompañado durante estos años. También agradeció a su familia, a sus formadores, a los sacerdotes con quienes ha compartido su ministerio, así como al movimiento Encuentro de Novios y a las distintas comunidades donde ha servido.
Ustedes también me han ayudado a llegar a estos 25 años. Gracias por su fe, por su cariño, por su paciencia y por permitirme acompañarlos en momentos importantes de sus vidas

Finalmente pidió a los presentes continuar orando por él y por todos los sacerdotes, mientras renovó su disposición de seguir sirviendo a Dios y a su comunidad:
Hoy, después de estos 25 años, quiero volver a decirle al Señor con la misma confianza: aquí estoy, Señor, cuenta conmigo
Al finalizar la celebración eucarística, familiares, amigos y miembros de la comunidad se trasladaron a un recinto cercano, donde continuaron los festejos con un gran convivio en honor al padre Roberto.
En frase…
Después de 25 años puedo decir que, a pesar de las dificultades, vale la pena ser sacerdote. Vale la pena entregar la vida al Señor y servir a su pueblo.
Pbro. Roberto Ramos/párroco de Santo Niño de Atocha

































































