Lectio Divina correspondiente al domingo 29 de marzo. Domingo de Ramos. Reflexión y acción de la Palabra de Dios, con la guía de integrantes del Instituto Bíblico San Jerónimo…
Samuel Pérez/ IBSJ
- Lectura: ¿Qué dice el texto?
Mateo 21, 1-11.
Cuando se aproximaban ya a Jerusalén, al llegar a Betfagé, junto al monte de los Olivos, envió Jesús a dos de sus discípulos, diciéndoles: “Vayan al pueblo que ven allí enfrente; al entrar, encontrarán amarrada una burra y un burrito con ella; desátenlos y tráiganmelos. Si alguien les pregunta algo, díganle que el Señor los necesita y enseguida los devolverá”.
Esto sucedió para que se cumplieran las palabras del profeta: Díganle a la hija de Sión: He aquí que tu rey viene a ti, apacible y montado en un burro, en un burrito, hijo de animal de yugo. Fueron, pues, los discípulos e hicieron lo que Jesús les había encargado y trajeron consigo la burra y el burrito. Luego pusieron sobre ellos sus mantos y Jesús se sentó encima. La gente, muy numerosa, extendía sus mantos por el camino; algunos cortaban ramas de los árboles y las tendían a su paso. Los que iban delante de él y los que lo seguían gritaban: “¡Hosanna! ¡Viva el Hijo de David! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor! ¡Hosanna en el cielo!” Al entrar Jesús en Jerusalén, toda la ciudad se conmovió. Unos decían: “¿Quién es éste?” Y la gente respondía: “Éste es el profeta Jesús, de Nazaret de Galilea”.
Ahora hagámonos las siguientes preguntas:
Al aproximarse a Jerusalén, ¿qué indicaciones dio Jesús a dos de sus discípulos?
¿Qué hicieron los discípulos con sus mantos cuando llevaron los animales a Jesús?
¿Qué acciones realizó la gente al entrar Jesús en la ciudad?
¿Qué gritaban los que iban delante de Jesús y los que lo seguían?
Al entrar Jesús a Jerusalén ¿cómo reaccionó la ciudad? ¿Qué preguntaban?
¿Qué les respondió la gente acerca de su identidad?
Interioricemos en el texto
El Evangelio nos invita a contemplar el tipo de Rey que es Jesús. No es uno poderos y dominante según los criterios del mundo, sino un rey humilde y de paz. Así lo confirman las palabras del profeta y lo manifiesta su entrada a Jerusalén en un burrito y no en un caballo como hacían los monarcas. La gente lo recibe en el camino extendiendo sus mantos y ramos reconociendo en Él a quien viene en nombre del Señor. Algunos de ellos ya lo habían escuchado, lo vieron con los marginados y fueron testigos de sus milagros. Es de resaltar la actitud de los discípulos que, sin comprender plenamente todo lo que sucedía, obedecieron a Jesús. Esto nos llama a confiar en la palabra del Señor y a cumplir su voluntad con sencillez. A preguntarnos cómo recibimos hoy a Jesús en nuestra vida: si realmente le abrimos el camino de nuestro corazón o si solo lo aclamamos de palabra. También nos invita a reconocer su presencia en medio de nuestra historia cotidiana. Que nuestra vida cada día se convierta en un camino preparado en la humildad y en el amor para hacer del Reino de Dios una realidad.
- Meditación: ¿Qué me dice Dios en el texto?
Para profundizar en el Evangelio contestémonos a nosotros mismos, con sinceridad, las siguientes preguntas:
Los discípulos obedecieron con confianza la palabra de Jesús, ¿cómo respondo cuando el Señor me invita a actuar con fe, incluso cuando no comprendo completamente su plan?
Al reconocer a Jesús como el que viene en nombre del Señor, ¿cómo manifiesto en mi vida y en mis acciones que Él es realmente mi Rey y mi Salvador?
¿Cómo voy a acompañar a Jesús esta Semana Santa?
- Oración: ¿Qué le digo a Dios?
Señor Jesús, nuestro Rey y Salvador,
así como fuiste recibido en Jerusalén por tanta gente entre gritos y esperanza,
te damos gracias por tantos hermanos sacerdotes, diáconos, religiosas y laicos
que con su amor y servicio nos permiten vivir profundamente este Tiempo Santo.
Es tu Iglesia peregrina que desea recibirte y acompañarte en tu camino de la Cruz
y llegar contigo a la Jerusalén Celestial. Amén.
- Contemplación:
Para intensificar la contemplación repitamos varias veces durante la semana un versículo de la Sagrada Escritura para que alimente nuestra fe:
«¡Bendito el que viene en nombre del Señor!» (Mateo 21,9).
- Acción: ¿A qué me comprometo con Dios?
Después de haber preparado nuestros corazones en el camino de la Cuaresma, este Domingo de Ramos iniciamos las celebraciones de la Semana Santa con la entrada de Jesús a Jerusalén.
Propuesta: Vive esta Semana Santa participando de las celebraciones en tu parroquia. Reserva tu corazón y tiempo para Dios acompañándolo en el silencio y la oración. Hagamos de nuestra vida una ofrenda al Señor.

































































