Esta capilla perteneciente a la parroquia San Isidro Labrador, en el Decanato del Valle, cumple en 2025 un siglo de historia en comunidad…obispo concede indulgencia plenaria con este motivo. ¡Todos están llamados a participar!
Diana Adriano
La comunidad de la capilla San Agustín, en el Valle de Juárez, vive días de júbilo y gratitud al conmemorar los 100 años de la erección de su capilla, un lugar que ha sido testigo de generaciones de fe, trabajo y tradiciones profundamente arraigadas.
El padre Edgar Arellano, párroco de San Isidro Labrador, a la que pertenece la capilla, compartió la historia de este templo, que comenzó siendo apenas una pequeña habitación de adobe y hoy es un espacio amplio y vivo, sostenido por la devoción de su gente.
Fe en medio del desierto
El padre Edgar recordó que, a inicios del siglo XX, el Valle de Juárez carecía de parroquias organizadas como las de hoy. Las comunidades dependían de sacerdotes que viajaban desde puntos lejanos, como la parroquia de Nuestra Señora del Pilar, para atender a los fieles dispersos entre rancherías, ejidos y haciendas.
En ese contexto, la capilla San Agustín (llamada así por estar en el poblado con su nombre) surgió como un pequeño núcleo de fe. La mayoría de los primeros pobladores del Ejido provenían del sur del país, especialmente de la región del Bajío, trayendo consigo costumbres, danzas y una profunda religiosidad popular.
“Eran familias que llegaron buscando un nuevo estilo de vida y más seguridad para el bienestar de sus hogares. Encontraron en estas tierras un lugar para trabajar la agricultura y la ganadería, y para fundar una comunidad unida por la fe”, relató el padre Edgar.
En marzo de 1925, movidos por su devoción a la Santa Cruz, los habitantes construyeron las primeras paredes de la capilla. La celebración de la Cruz incluía peregrinaciones hasta la loma del pueblo, donde la gente veneraba una cruz colocada en lo alto. Luego, bajaban la cruz al templo con danzas, iniciando un novenario que reforzaba la vida espiritual del lugar.
De capilla humilde a templo sólido
El crecimiento de la comunidad fue constante, y hacia la década de 1980 la capilla original dio paso al templo que hoy conocemos, construido con el esfuerzo y trabajo de los ejidatarios y dedicado finalmente a San Agustín. Muchos de ellos ya han fallecido, pero sus descendientes siguen cultivando la tierra y manteniendo viva la fe heredada.
“Esta historia comenzó con unas cuantas personas en un pedacito de tierra, y hoy San Agustín es un ejido productivo y una comunidad firme en la fe”, afirmó el párroco.
La economía local gira en torno a la agricultura —principalmente siembra de trigo, avena, sorgo, alfalfa— y a la producción de nuez, que ha colocado a la región como uno de los puntos importantes de cultivo en la zona fronteriza.
“Es impresionante ver cómo del desierto brota la vida”, comentó el sacerdote.

Un llamado a toda la región
El padre Edgar, quien en breve cumplirá dos años como párroco de San Isidro y más de tres años y medio sirviendo en la región, extendió una invitación a los fronterizos a visitar la capilla.
“Aquí está más tranquilo que en Juárez. Vengan a nuestra fiesta a disfrutar de la música, la comida y, sobre todo, la fe compartida. Cuando se sirve primero al Señor, se puede servir a todos, y esta fiesta es para todos”, expresó.
Para el padre Edgar, en San Agustín, la historia no solo se cuenta, se vive.
“Cada piedra de la capilla, cada parcela cultivada y cada tradición celebrada son testigos de un siglo de esfuerzo, esperanza y gratitud, en una comunidad que florece en medio del desierto y que hoy abre sus brazos para compartir su alegría con toda la región”, dijo.

Las Fiestas
Las fiestas jubilares comenzaron el pasado jueves con una misa especial y se extenderán hasta el 28 de agosto, día de San Agustín de Hipona, con una celebración eucarística presidida por el señor obispo, don José Guadalupe Torres Campos, y el decano, padre Jesús Caldera, párroco de San Ignacio de Loyola, en Praxedis. Esta misa será a las 6 de la tarde
Como parte de la celebración, los días 23 y 24 de agosto se realizará una gran kermés en la que participarán todas las capillas de San Isidro Labrador. Habrá danzas de matachines, presentaciones de danza folclórica, música en vivo con cinco grupos ya confirmados, así como venta de antojitos mexicanos.
¡Están todos invitados!, dijo el padre Edgar


Conceden Indulgencia plenaria
El párroco de san Isidro informó que con motivo del centenario de la capilla San Agustín, se ha concedido a la comunidad indulgencia plenaria, válida durante todo el mes de agosto.
Esto mediante un decreto del obispo don J. Guadalupe Torres Campos, publicado a inicios de este mes, en el que dice:
“Los convoco a vivir este mes como tiempo de gracia y bendición, con entusiasmo y profundo agradecimiento a Dios por todos los sacerdotes y fieles que en esta comunidad se han formado para Él”.
El decreto dice que podrán recibir indulgencia plenaria quienes participen en las celebraciones de esa comunidad, y cumplan las condiciones establecidas por la Iglesia. (Confesión sacramental, Comunión Eucarística, oración por las intenciones del papa y excluir todo afecto a cualquier pecado, incluso venial).
Agrega que también podrán ganar indulgencia quienes “teniendo la capacidad y recta intención”, cumplan alguna de las siguientes prácticas espirituales:
*Adoración del Santísimo Sacramento al menos durante media hora
*Rezo del Santo Rosario
*Lectura de la Sagrada Escritura por lo menos durante media hora
*Rezo del viacrucis.
El obispo concluye su decreto orando:
“Deseo que esta celebración sea ocasión de una intensa y profunda vida espiritual de una renovada acción pastoral y de un momento propicio para reafirmar nuestra vocación bautismal y nuestro llamado universal a la santidad.
“Es un don no solo para San Agustín, sino para toda la familia parroquial de San Isidro Labrador. Este es un tiempo para acercarnos con un corazón nuevo y compartir esta gracia que el Señor nos concede”, expresó el padre Edgar.

































































