Ana María Ibarra
Con agradecimiento a Dios que sigue llamando, la comunidad diocesana celebró con alegría la admisión de nueve varones al diaconado permanente.
Fue el domingo 24 de mayo, en la solemnidad de Pentecostés cuando monseñor J. Guadalupe Torres Campos admitió a las órdenes sagradas a los señores Antonio Quiñones Chávez, Fidel Salas Reyes, Francisco Javier Lazalde López, José Antonio Moreno Iglesias, José Lorenzo Méndez Ortiz, Luis Humberto Ulibarri Montaño, Marco Antonio Chávez Jurado, Enrique Perea González y Antonio Jiménez.

Con la alegría de la resurrección de Jesús y la venida del Espíritu Santo, la comunidad diocesana recibió este regalo, que resalta la acción del Espíritu Santo en la vida de la Iglesia y los creyentes.
Con los primeros acordes del canto de entrada, ingresó por el pasillo central la procesión, entrando primero los candidatos al diaconado permanente, quienes ocuparon un lugar al lado de sus familias.
Detrás de ellos, ingresaron los sacerdotes Miguel Cisneros, Andrés Villalobos, Iván Flores y Alejandro Martínez, seguidos de monseñor J. Guadalupe Torres Campos.

La solemnidad de Pentecostés enmarcó la celebración con un llamado para los admitidos a la preparación continua para el servicio a la Iglesia.
En su homilía, monseñor Torres Campos reflexionó sobre la recepción del Espíritu Santo.
“Jesús sopló sobre ellos, los discípulos, diciendo «reciban al Espíritu Santo», invitando a recibirlo con alegría y fe. Hoy pedimos que el Espíritu santifique a la Iglesia, sacerdotes, diáconos, religiosos, laicos y familias. Nueve hermanos serán admitidos al orden de los diáconos permanentes, con sus esposas e hijos presentes”, expresó el obispo.
Con este signo, dijo monseñor Guadalupe, se les llama a amar a Jesús, impulsados por el Espíritu Santo, para servir a la iglesia.
El obispo los animó a seguir preparándose y que su respuesta sea siempre alegre, como signo de libertad.

Después de las palabras del obispo, el padre Miguel Cisneros, director de la Escuela de Diaconado Permanente, nombró a los candidatos al ministerio quienes se encontraban al junto a sus familias.
Ellos pasaron delante del obispo expresando “presente” convencidos de responder al llamado que Dios les hace a través de dicho ministerio.
El obispo, confiado en el testimonio de la comunidad y de los formadores, hizo el interrogatorio a los candidatos para confirmar su deseo de seguirse formando para el servicio de la Iglesia.

Los candidatos respondieron a una sola voz “sí, quiero”, y después de ese momento, junto con la asamblea, recitaron el Credo.
Después de la oración de los fieles, el obispo les dio un abrazo. Al final, contento por el acontecimiento, el obispo dio la bendición y felicitó a los varones, a quienes conferirá el diaconado permanente el próximo 30 de junio.
































































