Paulina Ruiz
En un ambiente lleno de vida, color y profunda devoción, la Comunidad de la capilla de Santa Rita de Casia celebró el pasado domingo 24 de mayo con gran alegría su tradicional fiesta patronal.
La festividad que coincidió con la Solemnidad de Pentecostés, lo que unió el regocijo de las actividades populares con una profunda reflexión espiritual sobre el poder del Espíritu Santo.

Efusión de dones y virtudes
La celebración litúrgica estuvo presidida por el párroco de Nuestra Señora del Pilar, padre Fernando Valle Espinosa, quien recordó que la memoria de la “patrona de los casos imposibles” sigue siendo un motor de comunión en el sector de Salvárcar.
Durante la homilía, entrelazó de manera perfeta el misterio de Pentecostés con la vida de la santa patrona. El padre explicó como el Espíritu Santo derrama sus dones a través de signos como el fuego, la luz, el aire y la paloma, y cómo estos elementos se manifestaron en la valentía de los primeros discípulos y en la historia de la propia Iglesia.
“Gracias, Señor, por hoy nos llenamos de esa gracia tan especial en nombre de Santa Rita de Casia, que es una mujer valiente, luchadora, esforzada, generosa y servicial. El Señor nos renueva hoy; sin Él nada podemos hacer”, reflexionó el sacerdote, exhortando a los fieles a no olvidarse de pedir la asistencia de la Tercera Persona de la Santísima Trinidad en los momentos de tristeza o enfermedad.
Al profundizar en la vida de la santa, el padre Valle Espinosa destacó que Santa Rita transitó por casi todas las vocaciones de la vida cristiana: primero como laica, luego como esposa y madre, y finalmente como religiosa, manteniendo siempre un espíritu de entrega absoluta a Jesucristo. Evocó de manera emotiva el milagro de su estigma, recordando cómo la llaga de la espina en su frente se transformó en un hermoso olor a rosas al momento de su muerte.
Florecer en la adversidad
El párroco compartió detalles sobre la realidad y transformación de la capilla, ubicada en un terreno ejidal en pleno desarrollo dentro de la zona de Salvarcar.
Perteneciente a la parroquia de Nuestra Señora del Pilar, esta comunidad ha sabido mantenerse viva y activa a pesar de estar rodeada de templos de otras denominaciones y de los retos legales para la escrituración de su espacio.
“Santa Rita nos ayuda a mantenernos firmes en la fe, fuertes en la esperanza y generosos en la caridad”, expresó con optimismo el padre Fernando, haciendo eco de la invitación que el señor obispo les hiciera en su visita a la comunidad una semana antes.

Kermés, tradición y alegría
Al terminar los servicios religiosos, el espacio de la capilla se inundó del folclor mexicano con las tradicionales danzas de los matachines en honor a la santa.
Los asistentes pudieron disfrutar de una animada kermés y de lo que se ofreció en puestos de antojitos mexicanos, juegos de lotería y paseos en moto, consolidando un espacio de sana convivencia familiar.
El padre Fernando concluyó agradeciendo la entrega de los feligreses (en su mayoría adultos mayores que han edificado el templo), destacando que la festividad despierta el verdadero sentido del servicio eclesial:
“Es un amor bonito el que le tienen a Santa Rita… así como nos da tristeza porque sufrió, también nos despierta la alegría de la entrega y del servicio a Cristo Jesús en la Iglesia”.


































































