Edelia padeció muchos años el dolor de no tener a su madre…pudo sanar gracias a un retiro y renacerá en Cristo al ser bautizada en la Vigilia Pascual

Ana María Ibarra
Después de una vida alejada de Iglesia Católica, de experimentar dificultades, abandono y soledad, Edilia Nava ha sentido el llamado a nacer a la vida de Dios por lo que se ha preparado para recibir los sacramentos de iniciación cristiana y recibió el bautismo el sábado 04 de abril, durante la Vigilia Pascual.
En este proceso, en el que no solo busca recibir los sacramentos, sino reordenar su vida según la voluntad de Dios, Edilia compartió con Presencia su testimonio.
Triste y enojada
Con una vida llena de cargas dolorosas desde su niñez, Edilia Nava vivía triste y enojada con la vida por tanto sufrimiento que había padecido.
Ella creció en una familia adherida a la iglesia presbiteriana, y padeciendo el rechazo de quien creyó era su madre biológica y de sus hermanos.
“Nací de una relación mal vista. Mi papá tenía su matrimonio y mi mamá estaba dejada del papá de mis hermanos mayores. Cuando yo tenía un año mi mamá murió y mis familiares hablaron con mi papá. Él me llevó a su casa, con su esposa y sus hijos. Hasta los doce años supe que ella no era mi mamá biológica. Ahí entendí porque me rechazaba cuando quería abrazarla”, compartió Edilia.
Siendo tan pequeña, Edilia no entendía por qué sus hermanos y hermanas la trataban mal, incluso uno de sus hermanos llegó a hacerle tocamientos.
“La más chica de los hijos de mi mamá de crianza se sintió desplazada cuando llegué y me decía cosas feas. Son mis recuerdos desde los cinco años en adelante. Cuando supe la verdad, me di cuenta de que todos eso pasó porque yo no era su hija, ni era hermana. Cuando discutían mi papá y mi mamá, él y yo nos salíamos de la casa, quizá no quería que se desquitara conmigo, y regresábamos cuando se le pasaba el coraje”, recordó.

Bautizada presbiteriana
A los 15 años, Edilia fue llevada a bautizar a la iglesia presbiteriana, pero nunca fue practicante de esa fe.
Edilia reconoció que, aunque tenía el cariño y la protección de su padre, siempre le hizo falta el cariño, el cuidado y la guía de una madre.
“A los 17 años fui mamá por primera vez, a los 18 tuve mi segunda niña y me fui a Estados Unidos. Allá tuve a mi tercera hija. Después conocí a un hombre con el que me casé y tuve dos hijos. Él era católico y me acerqué a la Iglesia Católica por primera vez y llevé a mis hijas a que recibieran sus sacramentos de Bautismo y primera Comunión. Pasamos situaciones difíciles y me alejé de la Iglesia. Después me separé de mi esposo”.
Dispuesta a sanar
Desde hace 27 años, Edilia se esfuerza por sacar adelante a su familia, mientras que el padre de sus hijos hizo su vida con otra persona.
Con tantas heridas en su alma y después de una segunda separación, la mujer cayó en una tristeza profunda.
“Creí que al fin había encontrado mi compañero de vida, pero no se dio y cada uno agarró su camino. Una persona cercana me invitó a un retiro de ACTS en la parroquia Santa Inés. Pedí permiso en mi trabajo y fui. Llegué dolida, me sentía muy mal. Iba destrozada”, mencionó.
En ese retiro, Edilia logró perdonar a su madre no biológica, a su hermano y a su expareja y descubrió que nunca estuvo sola, pues Dios estaba con ella.
“Cuando era joven renegaba con Dios, y le cuestionaba que por qué me había quitado a mi mamá dejandome sola. Ahora entiendo que Dios nunca me dejó sola. Hoy me siento muy agradecida con Dios, porque tengo 57 años y estoy aprendiendo mucho sobre la fe. Estoy agradecida porque me dejo 92 años a mi papá, él me dio muchísimo amor, aunque me hizo falta mi madre, sus caricias y abrazos”, dijo.
Lista para renacer
Después del retiro, Edilia continuó yendo a misa y busco un grupo de seguimiento, siendo integrada al grupo de formación de servidores ACTS y el año pasado hizo su primer servicio.
“El servicio me ha ayudado a seguir perdonando todo lo que nos ha pasado a mí y a mis hijos, pero al ir a misa me siento triste de no poder comulgar. Busqué quien me orientara para prepararme para recibir mis sacramentos”, mencionó.
Después de una preparación de doce semanas, Edilia recibirá sus sacramentos siendo el primero de ellos el bautismo en la celebración de la Vigilia Pascual, y aunque en ocasiones la invade un sentimiento de tristeza porque sus padres no están para acompañarla, se siente bendecida.
“Es una bendición que mi bautizo sea en la Vigilia Pascual, voy a volver a nacer junto con nuestro Señor Jesús”, expresó conmovida.
Transformada para la alegría
Para Edilia, este es el mejor momento de su vida, pues al encontrarse con el Señor ha
logrado también perdonar sus fallas y esa tristeza que padeció por muchos años ahora se ha transformado en alegría.
“En esta vida hay sufrimiento por tantas cosas que nos pasan, pero Dios siempre está con nosotros. Ahora me veo y me siento una mujer fuerte, me siento feliz. Si fallé como mamá, como mujer, como hija, como hermana, el Señor me ha sanado y la tristeza y el enojo que tenía se ha transformado en alegría, y mientras yo pueda servir, lo voy a haceer, porque me siento bien estando aquí”.
































































