• AVISO DE PRIVACIDAD
  • Horarios de Misa y Confesiones
  • Cursos y Pláticas
  • Contacto
Sin resultados
Ver todos los resultados
  • Inicio
  • Local
    • Todas
    • Plan Pastoral
    • Plaza Pública

    Brinda diócesis espacios de acompañamiento

    Estigma, uno de los principales obstáculos en la salud mental

    Iluminar el corazón: origen y sentido de la Adoración Perpetua

    Acompañan a migrantes en la enfermedad

    Atención médica a migrantes: Un desafío para la ciudad

    Población envejece y tiene menos hijos

    Obispo de El Paso visitó Bachillerato teresiano

    Obispo de El Paso visitó Bachillerato teresiano

    Iniciaron nuevo ciclo de formación

    Harán directorio de sacerdotes de la diócesis

  • Nacional

    Invitan al panel sobre Guerra Cristera

    Atendieron llamado nacional en misas

    Por iniciar, cursos ANSPAC de crecimiento personal

    Obispos sobre el nuevo ciclo escolar

    Entre el dolor y la esperanza busca a su hijo desaparecido: «No sean indiferentes ante el dolor», pide madre juarense en este Día Internacional de las víctimas de desaparición forzada

    Revisaron proyectos para implementar en parroquias

    La familia moderna a imagen de la Sagrada Familia.

    Vientos de educación

    Rescata 200 años de historia olvidada de Ciudad Juárez

    La mutación del vínculo binacional entre México y EU: El fin de una era de inercia transfronteriza

    Buscan prevenir violencia sexual en adolescentes

  • Internacional

    Buscan prevenir violencia sexual en adolescentes

    Buscan legislación proteger Monte de Cristo Rey en NM

    Claman en Nicaragua por obispo desaparecido

    Consejos del papa León XIV para estas vacaciones

    Declara Vaticano cisma de la FSSPX

    Nombra papa a tercera mujer prefecto de Dicasterio

    Celebraron misa en montaña de Cristo Rey en medio de disputa legal

    Custodiar juntos el don que Dios ha confiado a su Iglesia

    De millonario… a sacerdote

    De millonario… a sacerdote

  • Fe Católica

    Las sagradas llagas de San Francisco

    San Francisco y los deseos de la carne: Cómo vencer las tentaciones sensuales

    El regreso de Mel Gibson a Cristo… y al gran cine

    El Crucifijo que habló a san Francisco: Una experiencia que marcó a Francisco para toda su vida

    Año Jubilar de San Francisco: ¿Por qué lo necesitamos?

    Vida y obra de los 25 mártires cristeros

    Vida y obra de los 25 mártires cristeros

    Vida y obra de los 25 mártires cristeros

    María fue llevada al cielo y todos los ángeles se alegran.  

    La Asunción de María: esperanza cumplida

  • Infantil
    La Virgen de Guadalupe

    La Virgen de Guadalupe

    ¡Comienza el Adviento!

    ¡Comienza el Adviento!

    Infantil – ¡Vamos al Catecismo!

    Infantil – ¡Vamos al Catecismo!

    Infantil – ¡Felicidades Papá!

    Infantil – ¡Felicidades Papá!

    Home 1

    Infantil | Obras de Misericordia Espirituales Parte I

    Infantil | ¡Felicidades mamá!

    Infantil | ¡Felicidades mamá!

    Infantil |¡Feliz día del niño!

    Infantil |¡Feliz día del niño!

    Infantil | Las obras de misericordia corporales

    Infantil | Las obras de misericordia corporales

    Infantil – Las Obras de Misericordia Corporales

    Infantil – Las Obras de Misericordia Corporales

  • Iglesia en Comunidad
    Caminan juntos bajo la protección de san Juan Diego

    Caminan juntos bajo la protección de san Juan Diego

    ¡Feliz retiro, padre Lozoya! ¡Bienvenido, padre Javier!

    ¡Feliz retiro, padre Lozoya! ¡Bienvenido, padre Javier!

    Santo Tomás Apóstol: 25 años de fe y celebración

    Santo Tomás Apóstol: 25 años de fe y celebración

    10 hitos del pontificado de Benedicto XVI

    10 hitos del pontificado de Benedicto XVI

    Abundante amor a la Santa Patrona

    Abundante amor a la Santa Patrona

    Parroquia San Carlos Borromeo: Una comunidad de gran sencillez y enorme corazón

    Parroquia San Carlos Borromeo: Una comunidad de gran sencillez y enorme corazón

    Celebraron 45 años de parroquia con asombroso hallazgo

    Celebraron 45 años de parroquia con asombroso hallazgo

    Impulsados por la fe, han caminado juntos por 13 años

    Impulsados por la fe, han caminado juntos por 13 años

    Parroquia Santa María Magdalena

    Parroquia Santa María Magdalena

  • PDP
    Llegan a “Modelo ideal” en primera asamblea del 2020

    Llegan a “Modelo ideal” en primera asamblea del 2020

    Convocados hoy a la Asamblea de Pastoral

    Convocados hoy a la Asamblea de Pastoral

    Dimensión de Misión Permanente: Compartir la alegría del evangelio

    Dimensión de Misión Permanente: Compartir la alegría del evangelio

    Se reactiva el trabajo del Proyecto de Pastoral de la diócesis

    Se reactiva el trabajo del Proyecto de Pastoral de la diócesis

    III Asamblea de Pastoral,  un paso adelante en el PDP

    III Asamblea de Pastoral, un paso adelante en el PDP

    Dimensión Educativa, acompañamiento a los actores del sistema educativo

    Dimensión Nueva Evangelización y Catequesis: ¡todos somos misioneros!

    Comisión de Pastoral Profética: animar el proceso evangelizador

  • Edición Digital
Prescencia

Él perdona todas tus culpas y cura todas tus enfermedades

Julius Maximus Texto: Julius Maximus
31 marzo, 2021
en Fe Católica
Reading Time: 7 mins read

Con esta cita del Salmo 103 (102) la Santa Sede nos ofrece una reflexión como preparación para confesarnos en esta Cuaresma (Semana Santa), y así llegar limpios a la fiesta de la Resurrección que estamos por celebrar.

Pontificio Consejo para la promoción de la Nueva Evangelización

A lo largo de los siglos, la Iglesia ha orado siempre con los salmos, elevando a Dios, por mediación de Cristo en el Espíritu, himnos de alabanza y bendición, de acción de gracias y honor a Aquel que es Creador, Señor y Padre.

Los Salmos nos enseñan a conocer el corazón de Dios a partir de la Palabra de Dios, a hablar con Él, y mientras hablo aprendo a escuchar, a contemplar, a creer, a amar. A pesar de esto, lo  que  llama  la  atención  en  este  sutil  entramado  relacional,  hecho  de  filiación  y  discipulado,  de paternidad y señorío, es que Dios se presenta como un padre lleno de amor, de fidelidad, de ternura, muy  cercano  a  los  acontecimientos  de  los  hombres,  de  su  pueblo,  atento  a  sus  vidas  y  a  sus  invocaciones. El Dios personal está presente y operante en la vida de su pueblo, responde con bondad y misericordia, con piedad y ternura a quienes lo invocan   con fe y humildad: sí, porque éste es nuestro Dios, éste es nuestro Padre celestial.

 

 “Él perdona todas tus culpas”, y cura todas tus enfermedades. (Sal 103,3)

En este simple versículo se encuentra toda la razón por la que el corazón orante eleva su himno de alabanza y bendición al Señor: “Bendice, alma mía, al Señor, y todo mi ser a su santo nombre” (Sal103,1). Lo repite de nuevo, y una vez más lo recordará al final de la oración, hasta el punto de que esta expresión se convierte en un marco en el que se despliega la longitud, la altura y la profundidad del amor misericordioso de Dios por nosotros. Del perdón de Dios brota la alegría y la felicidad del corazón;  ésta  es,  después  de  todo,  la  experiencia  del  creyente  tocado  vitalmente  por  el  amor misericordioso de  Dios:  “Dichoso  el  que  está  absuelto  de  su  culpa,  a  quien  le  han  sepultado  su  pecado; dichoso el hombre a quien el Señor no le apunta el delito y en cuyo espíritu no hay engaño” (Sal  31,1-2).

Sí,  es  verdad,  el  Señor  perdona  todas  nuestras  culpas  y  al  mismo  tiempo  cura  todas  nuestras enfermedades: perdona y cura, un solo programa, el del Emmanuel, el Dios-con-nosotros. Ya lo había dicho en la sinagoga de Nazaret, que esto sería parte de su misión mesiánica: llevar a los pobres de la tierra la buena noticia de una salvación integral, más allá de las mismas expectativas; operar la liberación de las prisiones materiales, espirituales y morales que encadenan a la humanidad y  la  relegan  al  pesimismo  existencial,  hasta  la  desesperación;  dar  la  vista  a  los  ciegos  que  no  son  capaces de ver a Dios vivo y presente en sus propias vidas y en la historia de cada día, y en Él no pueden ver el rostro único y hermoso de sus hermanos, compañeros de viaje hacia la eternidad. Tan grande es el amor de nuestro Padre celestial, que es compasivo y misericordioso (Sal 103,8).

A menudo nos dirigimos a Dios en estos términos: Señor, me meto en toda clase de problemas, siento el peso de mis debilidades, a menudo vuelvo a caer en el pecado y a veces me da vergüenza pedirte perdón, porque sé que volveré a caer en las mismas faltas, o incluso cometeré otras peores; a pesar de ello, ¿por qué me acoges,  me perdonas y me curas? ¿Por qué me aceptas y te muestras tierno, compasivo y misericordioso? Dios podría responder así: porque yo soy así, porque tú eres mi hijo, y luego  porque  mi  naturaleza  es  Amor,  Misericordia  y  Ternura;  Padre  sobre  toda  paternidad,  Santo  sobre  toda  santidad.

Por  eso  nuestro  corazón  debe  salir  al  encuentro  del  Señor  o  al  menos  dejarse  encontrar por Él, porque a pesar de saber que hemos sido moldeados, que somos por tanto pecadores, frágiles, caducos, Él es más grande que nuestro pecado y nuestra fragilidad y nos concede mucho más de lo que nuestro corazón se atreve a esperar.

 

“No nos trata como merecen nuestros pecados … (Sal. 103,10)

Entonces aparece más que justificado el himno de bendición y lleno de gratitud que el orante dirige al Señor compasivo y misericordioso, un himno a través del cual se recuerda haciendo memoria de todos los beneficios recibidos de Dios, pero también se recuerda la forma única en que se recibe la gracia de la misericordia y el perdón. Dios Padre, “no nos trata como merecen nuestros pecados ni nos  paga  según  nuestras  culpas”  (Sal  103,10). ¡Esto  también  es  cierto!  Queda impreso  en  los  corazones  y  en  las  mentes,  como  acontece  en  el  hermoso  y  saludable encuentro  entre  Jesús  y  la adúltera mencionado en el Evangelio de Juan.

El Santo Padre Francisco nos recuerda que “en el centro de aquel encuentro no aparece la ley y la justicia legal, sino el amor de Dios que sabe leer el corazón de cada persona, para comprender su deseo más recóndito, y que debe tener el primado sobre todo […]. Jesús ha mirado a los ojos a aquella mujer y ha leído su corazón: allí ha reconocido su deseo de ser comprendida, perdonada y liberada. La miseria del pecado ha sido revestida por la misericordia del amor. Por parte de Jesús, no hay ningún juicio que no esté marcado por la piedad y la compasión hacia la condición de la pecadora” (MeM 1). Ninguna palabra de condena o desprecio, sino sólo una invitación a no pecar más y a seguir adelante con esperanza, sabiendo que a partir de ese día la mujer podrá emprender un nuevo camino en la verdad y la caridad de Cristo Señor, como su fiel discípula; “no la ha tratado come merece su pecado, no le ha pagado según su culpa”.

 

Rostro de la misericordia

El perdón es el signo más visible del amor del Padre, que Jesús ha querido revelar a lo largo de toda su vida. La misericordia es esta acción concreta del amor que, perdonando, transforma y cambia la vida. “Come un padre siente ternura por sus hijos, ¡así es Dios para nosotros!”

Jesucristo  es  el  rostro  de  la  misericordia  del  Padre,  y  en  él  necesitamos  contemplar  siempre  el  misterio  de  la  misericordia  divina,  ya  que  es  el  camino  que  une  a  Dios  y  al  hombre,  abriendo  el corazón a la esperanza de ser amados para siempre, a pesar del límite de nuestro pecado. Sin embargo, si por un lado es propio de Dios usar misericordia, ya que paradójicamente en ella se manifiesta de manera particular su omnipotencia de amor, por otro lado, desea que esta “potencia” de amor salga de sí misma, invada y penetre el corazón de los hombres.

¿Cuál es, pues, el lugar, el espacio particular en  el  que  la  ternura  de  Dios  toca  el  corazón  del  hombre  y  lo  envuelve  en  su  misericordia  y  en  su  perdón? Ciertamente, el Sacramento de la Reconciliación. Este es el momento en el que sentimos el abrazo del Padre que viene a nuestro encuentro para devolvernos la gracia de ser de nuevo sus hijos. La  gracia  es  más  fuerte  y  supera  cualquier  posible  resistencia,  porque  el  amor  todo lo  puede;  es  precisamente la gracia la que siempre nos precede, y asume el rostro de la misericordia que se hace efectiva  en  la  reconciliación  y  el perdón.

 

Lugar del sacramento

El  Sacramento  de  la  Reconciliación,  por  tanto,  necesita  redescubrir su lugar central en la vida cristiana, a través de la mediación maternal de la Iglesia. De hecho,  como  afirma  el  Papa  Francisco,  “en  la  oración  de  la  Iglesia  la  referencia  a  la  misericordia,  lejos de ser solamente parenética, es altamente performativa, es decir que, mientras la invocamos con fe, nos viene concedida; mientras la confesamos viva y real, nos transforma verdaderamente” (MeM, 5). Pero nosotros no sólo somos receptores del don de la misericordia y del perdón. Esto en cierto sentido nos hace coprotagonistas de la misericordia en el Espíritu, sobre todo cuando, saliendo del confesionario, como jardín perfumado en el que experimentamos la fragancia de la ternura del Padre, iniciamos  un  nuevo  camino  de  conversión  en  la  esperanza  y  la  caridad.  Los  grandísimos  dones, recibidos sin mérito y gratuitamente, no pueden ser sofocados en el corazón de los destinatarios; y el perdón y la misericordia que Dios usa para con nosotros son los mayores dones que un hombre puede recibir. Por tanto, son precisamente éstos los que deben convertirse en motivo de apertura y acogida hacia los hermanos, para que también ellos, a través de nuestro testimonio, puedan experimentar el amor misericordioso de Dios, que el Espíritu quiere derramar abundantemente en los corazones.

Es cierto,  por  tanto,  que  desde  el  confesionario  se  puede  iniciar  un  nuevo  camino,  reconociendo  y  valorando lo que hay de bueno en cada persona, ya que nosotros primero hemos obtenido de Dios misericordia sobre misericordia. Estar con y para los hermanos nos hace aún más conscientes de que Dios verdaderamente ha derramado su benevolencia sobre nosotros con gran generosidad. A pesar de esto, sin embargo, el hecho de sentirnos indignos de tanto don puede convertirse en la sutil tentación de ahogar en nosotros, pecadores, cualquier anhelo positivo de trascendencia.

Experiencia de ternura

Hay una hermosa expresión del Papa Francisco en su última Carta Apostólica, Patris corde, que da esperanza y alegría al corazón, porque ve cómo Dios no sólo se apoya en la parte buena de nosotros, sino que muchas veces realiza sus inescrutables designios precisamente a pesar de nuestra debilidad. Así si “el Maligno nos hace mirar nuestra fragilidad con un juicio negativo, el Espíritu, en cambio, la saca a la luz  con  ternura.  La  ternura  es  el  mejor  modo  para  tocar lo  que  es  frágil  en  nosotros.  […]. Sólo  la  ternura nos salvará de la obra del Acusador (cfr. Ap 12,10). Por esta razón es importante encontrarnos con  la  Misericordia  de  Dios,  especialmente  en  el  sacramento  de  la  Reconciliación,  teniendo  una  experiencia de verdad y ternura.

Paradójicamente, incluso el Maligno puede decirnos la verdad, pero, si  lo  hace,  es  para  condenarnos.  Sabemos,  sin  embargo,  que  la  Verdad  que  viene  de  Dios  no  nos  condena, sino que nos acoge, nos abraza, nos sostiene, nos perdona”  (PaC, 2).

Acojamos, pues, la sentida  advertencia  de  San  Pablo  que  la  Iglesia,  Madre  y  Maestra  de  misericordia,  hace  suya:  “En nombre de Cristo os pedimos que os reconciliéis con Dios” (2 Cor. 5,20). Nosotros,  hoy, queremos reconciliarnos con Dios, acoger su invitación amorosa que nos llama a sí y, en la fe, manifestar que Él,  nuestro  Padre,  es  verdaderamente  grande  en  el  amor.

No  debemos  rendirnos  a  nuestra  propia  debilidad,  ni  tener  miedo  de  las  contrariedades  e  incoherencias que  experimentamos  en  nuestro  camino como creyentes, porque “tener fe en Dios incluye además creer que Él puede actuar incluso a  través  de  nuestros  miedos,  de  nuestras  fragilidades,  de  nuestra  debilidad.  Y  nos  enseña  que,  en  medio de las tormentas de la vida, no debemos tener miedo de ceder a Dios el timón de nuestra barca. A veces, nosotros quisiéramos tener todo bajo control, pero Él tiene siempre una mirada más amplia” (PaC 2).

Comparte esto:

  • Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook
  • Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X

Me gusta esto:

Me gusta Cargando...

Relacionado

Anterior

Algunos vicios y errores a evitar en la Confesión

Siguiente

¿Por qué debo confesarme?

Textos Relacionados

Las sagradas llagas de San Francisco

Texto: Periodico Presencia
2 octubre, 2026

#FeCatolica | Descubre el asombroso relato de San Buenaventura sobre las sagradas llagas de San Francisco de Asís. ¿Cómo recibió el Poverello las marcas de la Pasión de Cristo y qué milagros...

San Francisco y los deseos de la carne: Cómo vencer las tentaciones sensuales

Texto: Periodico Presencia
26 septiembre, 2026

#VidaDeSantos | Descubre los fascinantes métodos de San Francisco de Asís para vencer las tentaciones sensuales. Un relato de disciplina, fe y milagros que te inspirará a buscar la pureza de espíritu...

El regreso de Mel Gibson a Cristo… y al gran cine

Texto: Periodico Presencia
23 septiembre, 2026

#CineCatolico | Mel Gibson regresa con la secuela de 'La Pasión de Cristo', 'La Resurrección de Cristo'. Una ambiciosa película que explora la victoria de Cristo sobre la muerte y su impacto...

El Crucifijo que habló a san Francisco: Una experiencia que marcó a Francisco para toda su vida

Texto: Periodico Presencia
16 septiembre, 2026

#FeCatolica | Descubre la profunda experiencia de San Francisco de Asís al escuchar al Crucifijo de San Damián. Conoce cómo este encuentro transformó su vida y el significado oculto detrás de este...

Siguiente
¿Por qué debo confesarme?

¿Por qué debo confesarme?

Facebook Twitter Instagram Youtube

Suscripción Digital

Podcasts Radio Guadalupana

© 2024 Diócesis de Ciudad Juárez | Perú 480 Nte Cd. Juárez, Chih.
Con el apoyo del Centro de Difusión Teológica

Sin resultados
Ver todos los resultados
  • Inicio
  • Local
  • Nacional
  • Internacional
  • Fe Católica
  • Infantil
  • Iglesia en Comunidad
  • PDP
  • Edición Digital

© 2024 Diócesis de Ciudad Juárez | Perú 480 Nte Cd. Juárez, Chih.
Con el apoyo del Centro de Difusión Teológica

Bienvenido!

Ponga sus credenciales

Olvido la contraseña?

Retrieve your password

Please enter your username or email address to reset your password.

Entrar
%d