Paulina Ruiz
El pasado lunes 6 de abril, en una tarde marcada por la alegría de la Resurrección, la Catedral de Ciudad Juárez se vistió de gala para celebrar “La Gran Boda”. Un total de 50 parejas, que llevaban años viviendo en unión libre o por lo civil, decidieron regularizar su situación sacramental y recibir la bendición de la Iglesia en una ceremonia colectiva que ya se hizo tradición en la diócesis.
Un servicio de amor
El padre Eduardo Hayen Cuarón, párroco de la Catedral, explicó que este evento es un servicio fundamental para las familias que desean estar en sintonía con la vida cristiana plena. “Es una invitación para todas las parejas que tengan ya más de cinco años viviendo juntos para que puedan contraer matrimonio y regularizar su situación delante de Dios y de la Iglesia”, señaló el padre Hayen.
El sacerdote destacó que la preparación fue integral, ya que no solo se enfocaron en el matrimonio, sino que algunos contrayentes también recibieron sacramentos de iniciación cristiana: “les ofrecemos el sacramento de la primera Comunión y la Confirmación a los que no los tengan… es un gran servicio para que puedan comulgar y estar bien con Dios”.

Cristo a su encuentro
La celebración fue presidida por el obispo Don José Guadalupe Torres Campos, quien en su homilía vinculó el compromiso de los esposos con la victoria con Cristo sobre la muerte. El prelado enfatizó que el matrimonio no es un contrato social, sino un don que brota directamente.
“Cristo ha resucitado y, como fruto y don de la resurrección, el matrimonio de ustedes. Hoy, Cristo resucitado sale a su encuentro para bendecirlos, para iluminar sus corazones y unirlos para siempre”, expresó el obispo ante las 50 parejas.
Don José Guadalupe exhortó a los nuevos esposos a ser “luz para el mundo” y para sus propios hijos a través del respeto y la oración constante: “la mejor manera de predicar el evangelio es amándose y respetándose como esposos muy unidos siempre. No tengan miedo, Jesús está con ustedes”, les dijo.
Cupo lleno de esperanza
Debido a la capacidad del recinto, el cupo se limitó a medio centenar de parejas para asegurar que cada familia tuviera un lugar digno en las bancas de la catedral.
El padre Hayen subrayó la belleza de celebrar este sacramento en el tiempo litúrgico actual:
“Nos da mucha alegría celebrar el matrimonio de manera colectiva en tiempo de Pascua, como un fruto de la vida nueva que nos da el Señor”.
Al finalizar el interrogatorio y el consentimiento, donde cada pareja pronunció el “sí” de manera libre y voluntaria, la Catedral estalló en aplausos.
Y la invitación quedó abierta para que las parejas que aún viven de manera irregular se preparen durante el año para sumarse a la edición del próximo ciclo y así participar plenamente de la vida sacramental.

En Frases
“Muchas gracias para toda la gente por estar con nosotros en un momento tan especial. Y muchas gracias por esta estas bodas. Gracias”
– María del Rosario Fernández Briceño y Andrés Mendoza López.
“Soy muy feliz por este día y emocionada y estamos esperando la bendición de Dios”
– María Guerrero Carrión.
“Estoy muy feliz por haber llegado al casamiento y estar aquí en la iglesia para recibir las bendiciones que los padres nos dan”
– Jaime Castro, esposo de María

































































