El pasado 28 de mayo, durante la Feria del Libro de la Frotnera que se realizó en el Centro Cultural Paso del Norte, un niño sufrió graves lesiones en el rostro tras ser mordido por una perra Husky llamada Sasha, quien acompañaba a su dueño, un abogado y escritor que tenía varias horas en el evento, y llevaba al animal como soporte emocional.
De acuerdo a lo publicado en medios, las lesiones del niño requirieron cirugías, por lo que sus padres denunciaron al dueño ante la Fiscalía General de Chihuahua para exigirle cubrir los gastos médicos.
La Dirección de Atención y Bienestar Animal (DABA) intervino y resguardó a la husky en un periodo obligatorio de observación y para determinar las acciones legales correspondientes.
El caso se viralizó y se generaron muchos comentarios a favor y en contra del animal, de su dueño, así como de la familia del menor mordido. Finalmente la autoridad devolvió la perra a su dueño ante la permanente polémica en redes. Por ello la pregunta de esta semana es:
¿Qué lecciones nos debe dejar el caso de la perrita Sasha que mordió a un niño en un evento cultural en la ciudad?
MVZ Alfredo Hernández/ Integrante MFC
Como Médico Veterinario, considero que este lamentable incidente debe dejarnos varias lecciones importantes sobre la tenencia responsable de mascotas y la seguridad en espacios donde se llevan a cabo eventos masivos.
En primer lugar, debemos recordar que cualquier animal, independientemente de la especie, raza, tamaño o temperamento, puede reaccionar de manera inesperada cuando se encuentra en situaciones de estrés, miedo, ruido excesivo o rodeado de muchas personas y mas si no están en su entorno habitual. Los eventos masivos pueden representar un ambiente complejo para cualquier mascota y más si no están acostumbradas o familiarizadas a la interacción con las personas e incluso entre otras mascotas.
En segundo lugar, es fundamental que los propietarios evalúen si su mascota tiene el temperamento adecuado para asistir a este tipo de actividades (que independientemente de eso no deja de ser una mascota y puede reaccionar de manera inesperada ante cualquier situación). Llevar un perro a un evento público implica una gran responsabilidad y requiere mantenerlo siempre bajo control mediante correa, supervisión constante y, cuando sea necesario, el uso de medidas preventivas adicionales (incluso bozal).
También es importante fomentar la educación de la población, especialmente de los niños, sobre la forma correcta de acercarse e interactuar con los animales. Muchos accidentes pueden prevenirse cuando existe respeto por el espacio y las señales de comportamiento de las mascotas.
Finalmente, este caso nos recuerda que la convivencia entre personas y animales en cualquier entorno social debe basarse en la responsabilidad compartida. Los dueños, los organizadores de eventos y la ciudadanía debemos trabajar juntos para promover espacios seguros donde se proteja tanto el bienestar animal como la integridad de las personas.
Más que buscar culpables o generar rechazo hacia los perros, esta situación debe impulsarnos a fortalecer la cultura de la prevención, la educación y la tenencia responsable de mascotas. Sólo así podremos construir una sociedad donde humanos y animales convivan de manera segura y armoniosa.
Mtra. Lidia Román/ Docente UACJ
Como mamá y dueña de nueve perritos, la situación vivida en días recientes con el caso de la perrita Sasha me dejó profundamente impactada por dos razones. La primera, ver cómo muchas personas parecían poner por encima la vida de la perrita antes que la del niño involucrado. La segunda, que sin una investigación profunda sobre el entorno y las condiciones en que vivía Sasha, muchas voces exigían de inmediato su retorno.
Me dolió especialmente leer comentarios en redes sociales y en distintas notas sobre el caso, expresiones como: “pónganle bozal a sus chamacos”, “el niño tuvo la culpa”, “pónganle correa a él” o incluso “si van a dormir a Sasha, mejor duerman al niño o a los padres”. Ante esa clase de mensajes solo podía preguntarme: ¿en verdad estamos llegando a un punto de tanta deshumanización e indiferencia?
Quienes me conocen saben cuánto amo a los animales y el apoyo que hemos brindado a perritos en situaciones muy vulnerables. Creo firmemente en el trato digno y responsable hacia toda criatura de Dios. Sin embargo, aunque amo profundamente a los animales, también tengo claro que ninguna vida animal puede estar por encima de la vida humana, y menos aún de la de un niño.
Otro aspecto importante que salió a la luz, incluso difundido en páginas nacionales y grupos de rescatistas, fueron publicaciones anteriores del dueño de Sasha donde se observaban descuidos importantes en la perrita. Además, la dependencia municipal encargada del bienestar animal señaló la falta de vacunas, esterilización y documentos que acreditaran oficialmente que la perrita era de soporte emocional. No soy experta en el tema, pero como dueña de mascotas considero fundamental mantener vacunas al día y promover la esterilización, especialmente en un país donde el abandono y el maltrato animal siguen siendo una realidad dolorosa.
Me parece que la responsabilidad de este lamentable hecho es compartida. Como padres, debemos permanecer atentos en todo momento al cuidado de nuestros hijos, pues sabemos que una tragedia puede ocurrir en cuestión de segundos. La convivencia entre niños pequeños y animales requiere vigilancia constante, ya que los menores, por inocencia y desconocimiento, pueden acercarse de formas que lleguen a incomodar o alterar a las mascotas, sobre todo cuando no están acostumbradas a convivir con niños. Lo digo desde mi experiencia diaria con mi hija y nuestros perritos: implica enseñar límites, respeto y empatía, fomentando siempre el amor y el cuidado hacia toda la creación de Dios.
Por otra parte, también existe una gran responsabilidad por parte de los dueños de mascotas. Aunque muchas veces digamos con confianza “no muerde” o “no pasa nada”, la realidad es que no podemos controlar todas las circunstancias ni la manera en que otras personas se acercan a un animal. Tampoco podemos predecir cómo este interpretará ciertas acciones o situaciones. Por ello, es indispensable tomar medidas preventivas como el uso de collar, pechera, placa de identificación, microchip, vacunas al día y, en espacios públicos, el uso de bozal. Además, quienes convivimos diariamente con nuestras mascotas generalmente conocemos su temperamento y sabemos qué situaciones pueden tolerar y cuáles no.
La medida tomada tras este trágico acontecimiento puede convertirse en un parteaguas para nuestra ciudad en cuanto a la responsabilidad que implica tener mascotas en espacios públicos. Ojalá estas disposiciones se apliquen con seriedad y, cuando existan omisiones o irresponsabilidades por parte de nosotros, los dueños, también haya consecuencias, de manera que poco a poco podamos construir una verdadera cultura de conciencia, prevención y sana convivencia.
Como sociedad, necesitamos recuperar la sensibilidad y el equilibrio. Amar y proteger a los animales nunca debería significar perder empatía por el sufrimiento humano. Solo a través de la responsabilidad, el respeto y la conciencia podremos construir una convivencia más segura y más humana para todos.
Biol. Luis C. Salmerón Guerrero/Asesor ambiental
Un perro siempre es un perro y un niño siempre es un niño, un evento cultural no es el mejor lugar para llevar a pasear a la mascota, pero existe una tendencia, por cierto, con un desorden de valores, en tratar de “humanizar a las mascotas”. No digo que este sea el caso, pero ¿que hacia un perro en una feria de libros? Son eventos con mucha gente, son lugares donde prácticamente se camina rozando codo a codo, las mascotas se estresan, era prácticamente imposible que nadie se le acercara a la perrita. En este caso agredió a un niño, pero pudo ser a cualquiera
Si el niño provocó a la perrita, si el niño se acercó demasiado, si el niño molestó a la perrita, todo esto es culpar a la víctima, es decir al niño.
Por ser un menor, no podemos responsabilizarlo de sus acciones, claro, estaba bajo la vigilancia de sus papás, ellos se confiaron del perro y de su dueño.
El dueño de la perrita tenía la responsabilidad de vigilar a su mascota, debería de saber que el perro es perro, que la gente no sabe como tratar un perro, que los niños se acercan y no saben como acariciar a un perro, era un evento masivo, Lo que yo he observado es que muchos dueños de mascota, suele pasearlos, para ganar simpatías o para recibir elogios, buscan que la gente las acaricie, que no se asusten si el perro se acerca demasiado, de inmediato te dicen “ no hace nada”, “está jugando”, “está educado”.
¿Qué hacer?
Si tienes mascotas, trátalas bien, dales vida de mascota, no las trates como humano, porque no es un humano. Buen alimento y agua, un espacio adecuado según sus necesidades, cuidados veterinarios básicos y entrenamiento. Convivir y socializar con la mascota. Cuando los saques a pasear, que sea un paseo a los lugares adecuados, por cierto, tiendas, centros comerciales, eventos culturales, restaurantes, sitios con aglomeraciones, sitios pequeños y cerrados no son lugares apropiados para pasear perros. (los animales de servicio es otro tema)
No permitas que el perro se acerque o tenga alcance a las personas, no sabes si a la persona le es agradable que el perro se le acerque. Siempre paséalo con una buena correa y asegura que tu llevas el control. No olvides recoger la suciedad que tu perro va dejando.
De las autoridades de bienestar animal, esperaríamos más empatía con el niño, que fue la víctima, y que de verdad promuevan el bienestar animal, no solo promuevan que se les trate como si fueran humanos. Ahora quieren hacer eventos Pet friendly, me pregunto, si harán eventos niños friendly.
Deseo de todo corazón que el niño se recupere completamente de sus lesiones físicas y emocionales. Para un católico, un perro nunca tendrá el valor o dignidad que tiene una persona.
Que bueno que hay perros educados, pero en realidad se requieren dueños educados.






























































