En esta segunda parte de la entrevista con el obispo don Guadalupe compartimos la fecha de su toma de posesión en Ecatepec y unas palabras como preludio de su despedida de Juárez…

Blanca Alicia Martínez
Será el próximo miércoles 22 de julio cuando el aún obispo de Ciudad Juárez don. J. Guadalupe Torres Campos tome posesión de la Diócesis de Ecatepec.
Así se dio a conocer el pasado lunes 18 de mayo mediante un comunicado, en el que se informa que la toma de posesión canónica de quien fue nombrado por Su Santidad el Papa León como Obispo de la Diócesis de Ecatepec, se llevará a cabo en la memoria litúrgica de Santa María Magdalena.
El comunicado informa que los detalles referentes al horario y demás aspectos organizativos de esta celebración serán dados a conocer oportunamente por los medios oficiales.
Pero de antemano hace una invitación a sacerdotes, diáconos, religiosos, religiosas y fieles laicos que deseen participar física o espiritualmente de este momento significativo, a unirse con gratitud y oración en la nueva etapa de ministerio episcopal de quien fuera durante once años pastor de nuestra Iglesia diocesana, igualmente encomendando al Señor esta nueva misión que le ha sido confiada.

Segunda parte
Con la novedad de que ya hay fecha de d, Presencia da paso a la segunda parte de la entrevista realizada al obispo don Guadalupe tras el anuncio oficial de su nuevo nombramiento.
En esta parte de la conversación exclusiva, don Guadalupe comparte sentimientos y realidades que acompañan su partida hacia la Diócesis de Ecatepec. Y de cara a la etapa de sede vacante que iniciará la Diócesis de Ciudad Juárez, ofreció un mensaje de esperanza, recordando que esta es una comunidad madura que camina guiada por el Espíritu Santo.
Agradecido con sus sacerdotes, seminaristas, religiosos y el «gran ejército de laicos» que marcaron su corazón de pastor, don Guadalupe pronunció también algo que pudiéramos considerar una pre-despedida.
Aquí sus palabras:

¿Qué se queda pendiente para usted en esta diócesis?
Pues tuvimos un Plan de pastoral sustancial con el Padre Mario, muy bueno, muy intenso. Viene ahora el padre Afonso García con un nuevo plan, estamos trabajándolo, entonces queda pendiente, se está trabajando y la indicación es que se siguiera trabajando, revisando. Es un pendiente que dejo, el plan pastoral que se concretice y que se establezca bien en vistas a trabajar con estos nuevos ejes pastorales de la sinodalidad, de la paz, de la cultura vocacional, en fin. Ese tema pendiente ahí está.
Otro tema es que yo tenía la intención, ya después, de hacer visitas pastorales. No hice ninguna.
Pido perdón por ello, a lo mejor mi explicación es que es una iglesia tan compacta, tan bonita, que voy a todas las parroquias y veo a la gente y yo decía, la visita pastoral la hago después, pero es lo mismo, visitar en cercanía, pero yo tenía un gran contacto con toda la gente, con los padres. A lo mejor es algo que me faltó, lo reconozco, pero también considero que de alguna manera se suplía por visitar las parroquias varias veces al año, estar ahí, saludar a la gente, convivir, aunque sé que no suple (la visita pastoral). Entonces definitivamente es otro pendiente que no hice y pido perdón si se esperaba.
¿Qué sigue para la Diócesis de Ciudad Juárez?
Seguir trabajando. Esta es una diócesis muy madura, que -valga la expresión- sabe trabajar, sabe caminar con los obispos -cuatro obispos- y que sabrá caminar también ahora en esta etapa de sede vacante, con madurez.
Una vez que yo tomé posesión de Ecatepec, el consejo de consultores se reúne y eligen un administrador diócesano. No es un obispo ciertamente, pero es alguien que hace cabeza y que como administrador, al igual que el obispo, junto con el consejo, junto con la mesa directiva, junto con todas las estructuras que hay, Seminario, vicaria judicial, vicaria de pastoral, vicaria de la vida consagrada, pues seguirán trabajando.
Yo los animo a que sigan trabajando, somos una diócesis madura, preparada para afrontar cualquier situación y que quien quede al frente como administrador diocesano, apoyarlo, caminar con él, dejarnos conducir. Hay que recordar que es Dios, a través del obispo -en este caso de un tiempo determinado-, a través del administrador diocesano, Él va guiando, así que Dios está, el Espíritu Santo actúa, sigan adelante, sigan trabajando. Ya cuando se elija a esta figura se dará a conocer quién es y los invito a seguir muy unidos, como lo hicieron conmigo, con el padre que se elija como administrador diocesano.
¿Qué mensaje quisiera dejar a nuestros lectores, a los radioescuchas de Radio Guadalupana antes de despedirse de esta diócesis?
Tengo muchos compromisos, Confirmaciones, algunas actividades de parroquias que ya estaban planeadas, entonces yo seguiré en lo posible atendiendo la vida pastoral. Obviamente, el vicario general tomará más la responsabilidad de atender asuntos de oficina, para yo estar más libre y prepararme, porque tengo que preparar muchas cosas para irme, hasta en lo material, todas mis cosas, prepararlas, entonces necesito estar un poquito más libre para prepararme.
Estaré aquí con una comunicación estrecha con los padres, con mis colaboradores, con el padre Armando, el padre Víctor, y todos, en estos meses, en estos días. Entonces quiero que sepan que aquí voy a estar, que aquí voy a convivir, pero que ciertos asuntos los delegaré al padre Armando o a alguien más, sobre todo, por ejemplo, en Confirmaciones, que ya tengo programado hasta noviembre. Todavía en la semana pasada me pedían acudir y yo les decía que sí, claro, y apunte y apunte, sabiendo que tenía la nueva encomienda. Pero tengo entendido que el administrador tiene la facultad de confirmar, entonces, ya a partir de mi retiro de esta diócesis así será. Ahora, en estos dos meses, si puedo, yo voy, si no, le delegaré a quien vaya, y a partir de entonces -de que haya administrador-, pues ya él lo hará, seguramente.
Entonces les digo que seguimos trabajando, y quiero animarlos, agradecerles, mi gratitud enorme a toda la diócesis, a todos, a todos, a todos, pero en primer lugar, a mis sacerdotes, a quienes quiero y aprecio mucho, los valoro mucho, han sido mis más cercanos colaboradores.
A los diáconos, ahorita, puros permanentes, también les agradezco esa cercanía. Al Seminario, todos los que forman parte del Seminario, principalmente los seminaristas, los valoro, y al equipo, las religiosas, los trabajadores, maestros, les manifiesto mi aprecio. A la Vida Consagrada, tenemos un buen número de religiosas, muy valiosas, muy trabajadoras, con muchos carismas y hoy quiero agradecerles por su vida y testimonio. E igualmente a los laicos, decía, el gran ejército de laicos. Agradecerles a todos su cariño, su trabajo, su servicio, animarlos a que sigan adelante, sigan muy unidos, sigan siempre en comunión, siempre sirviendo, siempre escuchando a Dios, siempre la sinodalidad, siempre promoviendo las vocaciones, siempre defendiendo la vida, siempre en comunión.
Muchas gracias a todos a todos por su entrega, por su testimonio. Yo los llevaré siempre en mi corazón, ha quedado marcado mi corazón por todos ustedes, por toda la Diócesis de Ciudad Juárez, y los tendré siempre presentes en mis oraciones. Voy a otra encomienda, otra diócesis y quiero pedirles su oración, que me fortalecerá siempre. Es muy importante su cariño, su amistad, sus oraciones para su servidor. Los quiero mucho, les mando un fuerte abrazo de padre y pastor y termino, como siempre, dándoles mi bendición. La bendición de Dios Todopoderoso Padre, Hijo y Espíritu Santo permanezca siempre con ustedes. Cuídense mucho y que Dios los bendiga siempre.

































































