Paulina Ruiz
En un ambiente cargado de sentimientos encontrados, entre la nostalgia por la partida del párroco saliente y la esperanza de un nuevo comienzo, la comunidad de la parroquoia Santo Toribio de Mogrovejo recibió formalmente a su nuevo pastor, el padre Arturo Martínez.
La misa, presidida por el obispo José Guadalupe Torres Campos el pasado miércoles 13 de mayo, marcó el inicio de una nueva etapa ministerial enfocada en la unidad, el servicio y la cercanía con los feligreses.
Lanzar las redes
Durante la homilía, el obispo José Guadalupe recordó a los presentes que la misión principal de todo cristiano, y especialmente de un párroco, es alabar al Señor en todo momento. Al dirigirse directamente al padre Arturo, el obispo utilizó la metáfora bíblica de la pesca milagrosa para alentarlo en su nueva encomienda.
“Jesús aparece y les indica, Vamos a lanzar las redes. Padre, Arturo, lanza las redes en nombre de Cristo. No en nombre propio, sería una gran tentación, yo puedo, soy muy inteligente…Lánzalas en el nombre de Jesús, de Cristo, impulsado por el Espíritu Santo”, invitó el obispo al nuevo párroco Arturo, para alcanzar a niños, jóvenes, matrimonios y, especialmente, a aquellos alejados o lastimados por la iglesia.
Al recordarle que “toda una comunidad hoy se te confía”, el obispo le habló de la triple función de pastor, de enseñar -con homilía, la catequesis-, santificar mediante los sacramentos y gobernar como un pastor que sirve y conoce las necesidades de sus ovejas.
Además de en lo espiritual, el obispo enfatizó la importancia de ser un administrador honesto de los bienes parroquiales, trabajando siempre de la mano con la comunidad.
Como parte del rito de la toma de posesión, el padre Arturo realizó su profesión de fe y juramento de fidelidad. Asimismo, recibió los signos que simbolizan su autoridad y servicio: la Palabra de Dios, la Pila bautismal, el Confesionario, la sede y la llave del Sagrario.
Pastor con olor a oveja
Visiblemente emocionado y con una humildad que conmovió a los asistentes, el padre Arturo Martínez se presentó ante su nueva familia parroquial. A sus 42 años y con cinco años de vida sacerdotal, el presbítero pidió a la comunidad una oportunidad antes de ser juzgado.
“Conózcanme primero, déjenme entrar en sus vidas”, expresó el sacerdote, citando a Santo Toribio de Mogrovejo, para subrayar que las almas se ganan con caridad y mansedumbre, no con dureza. Reafirmó su deseo de no llegar a imponer o quitar a nadie, sino a sumarse al trabajo ya existente.
El padre Arturo también compartió aspectos personales, presentando a los Veraz Martínez, la familia que lo acompañó durante su formación y a quienes considera su “Betania” tras el fallecimiento de sus padres.

Gratitud y convivencia
La misa también fue un espacio para agradecer al padre Juan Herrera por sus nueve años de entrega al frente de la parroquia, reconociendo el vacío que deja en el corazón de los fieles.
Al finalizar la liturgia, el protocolo dio paso a la fraternidad. La comunidad ofreció un delicioso pozole para convivir con su nuevo párroco, celebrando así la llegada de quien prometió entregarse día a día para ser un reflejo de Cristo en medio de ellos.

Frases
“Que Dios te acompañe, Padre Arturo, que el Espíritu Santo te sigue iluminando y te acompañe siempre con su luz, con su claridad en el pastoreo. Felicidades”
- Patricio Pelayo/ Párroco de San Felipe de Jesús.
“Quiero felicitar a Arturo. Me da tanto gusto verlo crecer. Me tocó verlo desde que entró a la preparatoria del Seminario y ver cómo ha ido madurando su fe, su personalidad, su sacerdocio con tanta sencillez, la verdad es un sacerdote entregado y sencillo. Felicidades a la comunidad y le pedimos a Dios que lo siga iluminando en sus ministerio”
- Armando Benavides/ Vicario general de la diócesis

































































