
Rafael y Perla Rodríguez/RCCES
En nombre del Movimiento Renovación Carismática Católica en el Espíritu Santo queremos expresar públicamente nuestro sincero agradecimiento a Dios por habernos dado durante este tiempo como padre y pastor al señor obispo, monseñor Don J. Guadalupe Torres Campos. 
Nuestra experiencia con él como hijos y como movimiento diocesano ha sido muy gratificante, un pastor preocupado y ocupado por el rebaño encomendado; siempre atento, amable y al pendiente de las situaciones de esta corriente de gracia, siempre cercano a nosotros, su pueblo; siempre con una mirada, un gesto, una palabra, una sonrisa, un abrazo de papá. Experimentamos en todo momento un cobijo y un amor sincero por parte de nuestro señor obispo.
La noticia de su nuevo nombramiento y su partida de esta diócesis entristeció nuestro corazón, sin embargo, sabemos y confiamos en que los planes de Dios son perfectos, creemos que hay una diócesis en el centro del país que requiere un guía y pastor con todo aquello que el Señor le ha regalado a nuestro señor obispo. Extrañaremos su calidez y su pastoreo, su liderazgo sutil pero firme, amoroso y cercano, sin duda.
Que nuestra manera de demostrarle nuestra admiración, respeto y cariño sea siempre nuestra oración por usted, por los suyos, por su encomienda y sus necesidades.
Se queda corta la palabra, pero en nombre de nuestros hermanos miembros de la Renovación Carismática de esta diócesis, queremos decirle: ¡Gracias!
Raúl y Mara Gutiérrez/ Movimiento Familiar Cristiano
Como Movimiento Familiar Cristiano de Ciudad Juárez, damos gracias a Dios con profundo agradecimiento y amor por la vida y ministerio de nuestro señor obispo, monseñor José Guadalupe Torres Campos.
Agradecemos estos años en que se mostró cercano, afectuoso y firme, nos apoyó de manera constante e incansable en nuestra misión de evangelizar matrimonios, madres de familia, jóvenes y adolescentes, promoviendo valores humanos y cristianos, mismos que, con su testimonio cercano de amor y humildad nos alentó en todo momento a hacer vida , así como a celebrar el Evangelio con alegría y esperanza.
Sabemos que las familias y jóvenes MFCistas de Ecatepec, ya lo esperan con mucha alegría, y les hemos pedido que lo amen tanto como lo hemos amado en esta tierra norteña.
Nos quedamos llenos de momentos de afecto, aprendizaje y guía, con corazones llenos de amor a su persona.
Confiamos en que a donde usted vaya, el Espíritu Santo iluminará cada paso de su misión, que será Nuestro Señor quien seguirá guiando su ministerio y haciendo fecundo su servicio pastoral y que María, nuestra Santa Madre le acompañará siempre.

Edgar y Erika Curioca/Congreso de Matrimonios Católicos
Nuestro sentir es una mezcla de gratitud y nostalgia. Nos entristece dejar de tenerlo tan cerca, pero nos llena de alegría saber que allá donde el Señor lo envíe, llevará el mismo corazón generoso y entregado que le conocimos en la Diócesis de Ciudad Juárez.
Estamos profundamente agradecidos por su testimonio de fe que contagia, por su cercanía con el pueblo y por las enseñanzas que marcaron nuestra vida. Nos quedamos con su palabra y con la promesa de seguir en comunión, aunque la distancia nos separe.
Que el Señor bendiga su nueva misión y que Nuestra Señora de Guadalupe lo cubra con su manto y lo acompañe siempre. Sepa que aquí, en Ciudad Juárez, siempre tendrá una familia en Cristo que reza por usted.
Le agradecemos por ser un obispo sinodal, que supo escuchar, caminar junto a su gente y servir con humildad a esta ciudad. Lo vamos a extrañar, pero lo acompañamos con nuestra oración.

Carlos y Fátima Ramírez/ Pastoral de la Vida, Método Billings
Hoy recibimos con sentimientos encontrados la noticia del nombramiento de nuestro obispo, Don José Guadalupe Torres Campos como nuevo obispo de Ecatepec. Por un lado, sentimos tristeza por su partida, pero también alegría y gratitud por su entrega pastoral entre nosotros. En lo personal, guardamos un cariño especial hacia él, pues fue quien celebró nuestro matrimonio, haciendo de ese día un recuerdo aún más significativo para nuestra familia.
Confiamos en que, como nos recuerda el Papa Francisco: “El Espíritu Santo es el protagonista de la vida de la Iglesia”. Hoy más que nunca creemos que es el Espíritu Santo quien guía a la Iglesia y conduce a sus pastores allí donde más se les necesita. Oramos por su nueva misión y damos gracias a Dios por todo el bien sembrado en nuestra diócesis.

Luis Felipe Pérez/Grupo Caridad y Verdad
Esta semana con mucha sorpresa recibimos la noticia del nombramiento de nuestro obispo Mons. José Guadalupe Torres Campos como nuevo obispo de la Diócesis de Ecatepec. Aunque esto nos deja con sentimientos encontrados, creo que el que debe de reinar es el de la gratitud. Nuestro obispo ha enfrentado grandes retos, especialmente durante la crisis migratoria y la pandemia, en una región tan compleja como es la frontera, donde a minutos de diferencia se pueden vivir realidades tan distintas y complejas. Su nueva diócesis también es un gran reto: aunque hay realidades distintas, comparte con Juárez esa vitalidad de un pueblo trabajador y la urgencia de una Iglesia que salga al encuentro de las periferias sociales y geográficas.
Le deseamos lo mejor para esta nueva etapa en Ecatepec, que el Señor guíe sus pasos, y que el Espíritu Santo le conceda la sabiduría para seguir siendo ese puente de unidad y consuelo que tanto necesitan nuestras comunidades hoy en día.
Gracias por más de una década de acompañamiento y por enseñarnos que, ante cualquier frontera o adversidad, el amor debe ser siempre nuestra primera respuesta.

Saúl y Silvia Amparán/ Comunidad María Mediadora
Hemos recibido la noticia del nombramiento del Señor Obispo Mons. José Guadalupe Torres Campos realmente con sentimientos encontrados: por un lado, nos llena de alegría y orgullo saber que su gran entrega, su valioso testimonio y su gran servicio le han sido reconocidos de esta manera dentro de nuestra Santa Iglesia. Es otra misión que sabemos desempeñará con fidelidad y gran amor.
Sin embargo, como Comunidad lo vamos a extrañar mucho, y experimentamos cierta tristeza e incertidumbre al pensar que, probablemente, nos quedaremos por un tiempo sin obispo. Su cercanía, su guía y su presencia han sido fundamentales para nuestra vida como Comunidad. Su ausencia se sentirá.
Aun así, como comunidad de fe, confiamos en que Dios sigue conduciendo a su Iglesia y nos mantendremos orantes y firmes en la esperanza, sabiendo que el Señor siempre provee lo que su pueblo necesita en el momento oportuno.
Oramos por Mons. Torres Campos en esta nueva encomienda, lo encomendamos a la valiosa intercesión de María Santísima y pedimos a Dios que nos regale pronto un nuevo pastor según su corazón.

































































