Diana Adriano
La comunidad de la parroquia Cristo Rey vivió del 21 al 25 de julio la Semana Vocacional 2026, un espacio de formación, reflexión y convivencia que reunió a adolescentes y jóvenes con el lema “Bajo la mirada del Rey”.

El evento se realizó con el propósito de descubrir la alegría del llamado que Dios hace a cada persona y fue coordinado por el seminarista Diego Holguín García, quien explicó que el encuentro estuvo dirigido a jóvenes de entre 14 y 25 años de edad.
“Principalmente vinieron muchachos de Confirmación de Cristo Rey, pero también participaron jóvenes de otras comunidades cercanas y conocidos de las Hermanas Clarisas Capuchinas”, comentó.

Llamado a la santidad
El seminarista explicó que el objetivo principal no fue profundizar en cada estado de vida en particular, sino ayudar a los participantes a comprender el sentido de la vocación como un llamado universal a la santidad.

Durante los cinco días se desarrollaron momentos de oración, reflexión, dinámicas y diálogo abierto, donde los asistentes pudieron expresar inquietudes y resolver dudas relacionadas con su proyecto de vida y la manera en que Dios llama a cada persona a servir desde distintas vocaciones.
“La verdad fue una respuesta diferente a la que esperaba. Todos estuvieron muy contentos, con muchas dudas y preguntas que poco a poco se fueron aclarando. Los vi muy animados durante toda la semana”, señaló.

La asistencia fue variable en cada jornada; sin embargo, nunca hubo menos de diez participantes y, en total, se estima que entre 20 y 25 jóvenes formaron parte de las actividades.
“Estos encuentros son importantes porque pocas veces podemos hablar de la vocación sin que inmediatamente parezca que se tiene que tomar una decisión. Estos espacios ayudan a conocer las diferentes vocaciones dentro de la Iglesia, aclarar ideas y borrar los miedos que muchas veces impiden escuchar el llamado de Dios”, afirmó.
Participación especial
Uno de los momentos más significativos de la semana fue la participación de las Hermanas Clarisas Capuchinas, quienes compartieron con los jóvenes el testimonio de su vida contemplativa.
“La madre Amada y la madre Eva aceptaron acompañarnos durante estos días. Era importante dar a conocer a las hermanas que viven junto a nuestra parroquia. Su presencia fue muy emotiva, muy alegre y muy significativa para los muchachos”, explicó.
Además de presentar la riqueza de la vida monástica, las religiosas compartieron con los asistentes la celebración de los 75 años de presencia de las Clarisas Capuchinas y la gracia de la indulgencia concedida a quienes visitan su monasterio en este año jubilar.































































