Diana Adriano
El pasado 10 de enero, la comunidad del Centro de Evangelización Las Alitas celebró a su santo patrono, el Divino Niño Jesús de las Palomitas, una advocación que ha ido arraigándose profundamente en el corazón de la comunidad. 
La Santa Misa, celebrada a las 12 del mediodía, fue presidida por el padre Edgar Arellano, párroco de la comunidad, quien durante su homilía destacó la importancia de esta fiesta patronal como un signo de identidad y renovación espiritual para los fieles.
“El nombre real de nuestro santo patrono es el Divino Niño Jesús de las Palomitas”, explicó el sacerdote, al tiempo que resaltó que Jesús, en su divinidad, se presenta a su pueblo para acompañarlo, guiarlo, saciarlo e identificarlo, manifestándose como un Dios cercano que desea ser amigo de cada persona en las distintas etapas de su vida.
Explicó el simbolismo de la imagen, en la que el Espíritu Santo se representa en forma de paloma, recordando que los fieles son esas “palomitas” cuidadas y protegidas por Dios. “Quien protege es porque ama, y el Niño Jesús nos ama y nos cuida”, expresó.
Obra de Dios
Gabriel y Lorena Rodríguez, coordinadores del Centro, expresaron su alegría por ver cómo la comunidad ha ido creciendo con el paso del tiempo y, emocionados, recordaron que todo ha sido, ante todo, iniciativa de Dios.
Inspirados en un pasaje bíblico del rey David, señalaron que no es el ser humano quien toma la iniciativa de construir la casa del Señor, sino que es Dios mismo quien desea edificar su templo en medio de su pueblo.

“Toda la obra ha sido de Dios, absolutamente toda”, afirmó Gabriel, recordando que cada miembro de la comunidad tiene la responsabilidad de aportar su parte.
El matrimonio señaló que esta re construcción no siempre es sencilla, pues implica un combate personal y comunitario, en el que se requiere perdón, reconciliación y sanación de heridas.
Reconocieron que en la comunidad conviven alegrías y tristezas, historias de quienes han permanecido durante décadas y de quienes, tras años de ausencia, han regresado.
“Para nosotros, ver a jóvenes que vuelven después de siete, ocho o hasta diez años es signo de que el templo se sigue reconstruyendo”, compartieron.

En su testimonio, recordaron momentos significativos de la historia del centro, como la visita del padre Richard Thomas, fundador de la comunidad, quien en sus inicios profetizó: “Aquí Dios va a hacer grandes cosas”.
También evocaron la visita del padre Jesús Ramírez en 2013, quien al entrar a la capilla expresó que allí “alguien se quería quedar”, refiriéndose al Divino Niño Jesús de las Palomitas, imagen que él mismo regaló a la comunidad.

Agradecieron profundamente la presencia constante de los sacerdotes que han acompañado al centro a lo largo de más de 20 años, destacando que nunca ha faltado la celebración de la Santa Eucaristía, lo cual consideraron una gran bendición. De manera especial, reconocieron la cercanía del padre Edgar Arellano, quien ha seguido fortaleciendo la vida pastoral y espiritual de la comunidad.
Finalmente, Gabriel y Lorena invitaron a todos a dar gracias a Dios por este nuevo comienzo, asegurando que el Señor desea renovar las esperanzas y entusiasmos de su pueblo, llamándolos a seguir edificando, juntos, el templo vivo que es la comunidad de fe en Las Alitas.

































































