María Fidelia Luna Robles/Dimensión Diocesana para el Cuidado Integral de la Creación
El Proyecto Júpiter contempla la construcción de un campus de infraestructura digital de última generación en el condado de Doña Ana, Nuevo México. STACK Infrastructure y BorderPlex Digital Assetsx, empresas reconocidas por diseñar y operar infraestructura digital sostenible, son las encargadas de llevar a cabo el proyecto (https://coderjuarez.org).
Activistas de Chihuahua y de Nuevo México se han manifestado en contra de la construcción del mencionado megacentro de datos, por el consumo de agua que éste significará y la presión hídrica sobre el acuífero Conejo Médanos, el cual abastece a comunidades en ambos lados de la frontera. Los servidores informáticos necesitarán 10 millones de galones de agua (37 mil 800 metros cúbicos) para su enfriamiento, sólo durante los primeros dos años; además, será necesario construir una planta de generación eléctrica a base de gas, para suministrarles energía; para lo cual, se utilizará agua (https://www.jornada.com.mx/noticia/2025/10/06/estados).
Al respecto, las empresas constructoras, argumentan que el proyecto destaca por su compromiso con la sostenibilidad y la responsabilidad social. No evaporará agua para enfriar los centros de datos (utilizará un sistema de refrigeración «en circuito cerrado»), limitará su consumo hídrico al equivalente de una oficina con 750 empleados y construirá su propia fuente de energía limpia, garantizando que no se incremente la tarifa eléctrica ni se afecte la confiabilidad de los recursos. Además, invertirá en infraestructura hídrica para beneficio del condado (https://coderjuarez.org).
Quienes conocen de cerca la propuesta, mencionan que no existe un estudio de impacto ambiental completo. Con todo, regidores del condado Doña Ana y las autoridades municipales del Ayuntamiento de Juárez respaldaron públicamente la construcción. Así mismo, el gobierno federal mexicano no ha realizado ningún planteamiento, ni por parte de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (ProFePA) ni de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (SeMARNat).
Considerando ambas perspectivas, a los ciudadanos conscientes de las potenciales afectaciones a la cuenca hídrica, en este caso nos toca exigir a las autoridades de los tres niveles de gobierno que asuman su trabajo de supervisar el cumplimiento de las leyes ambientales en ambos países. En México, la SeMARNat es la instancia responsable de formular y ejecutar políticas relacionadas con el medio ambiente y los recursos naturales. A la ProFePA le toca supervisar y sancionar los incumplimientos de normativas ambientales. Pero, para hacer efectiva nuestra corresponsabilidad en el cuidado y defensa del vital líquido, es indispensable informarnos a fin de participar críticamente, ante situaciones que perjudiquen a la vida en todas sus formas.
Como cristianos, habitando un mismo territorio fronterizo, consideramos que la fe no se vive al margen de la realidad, sino en medio de ella. Esto implica aprender a analizar, entender e identificar cuándo los proyectos “de desarrollo” que se nos proponen, ponen en riesgo los bienes que sostienen la vida.
Para participar críticamente, es indispensable aprender a mirar la realidad con honestidad y reconocer que, en nuestras sociedades actuales, el modelo económico prioriza el lucro sobre la vida, explota la naturaleza sin límites y genera exclusión y descarte. No obstante, en medio de esta realidad, el desafío es involucrarnos para construir una cultura de la vida.

































































