Dra. Velia Collazo/Abogada derechohumanista
Con ocasión de la solemnidad de la Epifanía del Señor, que conmemora la manifestación a Jesús por los Reyes Magos, Más allá de su significado teológico, el relato evangélico de San Mateo plantea cuestiones fundamentales sobre el poder, la justicia y el reconocimiento de la autoridad legítima.

El relato de la Epifanía es la búsqueda de un rey de los judíos. Esto conlleva a un conflicto directo con la autoridad política establecida: el rey Herodes. Jurídicamente, esto plantea la cuestión de la soberanía. Herodes representa el poder terrenal, territorial y coercitivo, que se siente amenazado por el nacimiento de un líder cuya autoridad es de naturaleza diferente, pero que es reconocido universalmente. Así se ven actualmente los conflictos de intereses de quienes ostentan la autoridad en las distintas esferas de gobierno: se sienten amenazados si alguno visita la ciudad sin su consentimiento, consideran que su esfera administrativa es invadida; sienten celos hasta en las errores o falta de actuación, algo así cómo estos no son mis baches, le corresponden a fulano. Todos son Herodes.
Ahora bien, existe un miedo tiránico: La reacción de Herodes, el intento de engaño y posterior masacre de los inocentes, es un claro ejemplo de tiranía y abuso de poder. Jurídicamente, esto contraviene los principios modernos de los derechos humanos y el debido proceso.
La Epifanía, por tanto, resalta la necesidad de un poder justo y limitado, que no reaccione con violencia ante lo que percibe como una amenaza a su status quo. Sin embargo, en este día celebramos dicha festividad, y podemos percatarnos que las autoridades, en particular en México, se vive autoritarismo, abusos en todos los sentidos, constantemente violación a los derechos humanos fundamentales.
Los Reyes Magos, provenientes de Oriente, simbolizan a los pueblos paganos y a la humanidad en su conjunto. Su viaje y adoración representan el reconocimiento de una autoridad que trasciende las fronteras geográficas y las divisiones culturales. Lamentablemente hoy en día, son constantes las divisiones, se violan fronteras geográficas, y ¿por qué no decirlo?, las fronteras emocionales de los ciudadanos
Este evento puede interpretarse como una manifestación temprana de un ius gentium (derecho de gentes) o un derecho natural que es universalmente válido. La estrella funciona como una guía hacia una verdad objetiva y superior, que es reconocida por «sabios» de diferentes jurisdicciones, superando las leyes positivas y limitadas de sus propios reinos.
Los dones (oro, incienso y mirra) tienen connotaciones que se alinean con conceptos legales y sociales: Oro (Realeza): Simboliza el reconocimiento de la realeza del recién nacido, la autoridad política y el dominio justo. En términos jurídicos, remite a la estructura del gobierno y la administración de la justicia. Aunque en la vida cotidiana, no es justa ni equitativa la justicia, puede más quien tiene un mejor poder adquisitivo.
Incienso (Divinidad): Representa la esfera de lo sagrado y, en un contexto legal, puede vincularse a la fuente última del derecho: la ley divina o natural, que fundamenta la moralidad y la justicia. Preguntémonos ¿Conocemos la moral de quienes implementan la justicia, el criterio qué aplican al momento de impartir la justicia?
Mirra (Mortalidad/Sanación): Alude a la condición humana y el sufrimiento. Jurídicamente, nos recuerda el propósito compasivo del derecho: regular la vida humana, proteger a los vulnerables y buscar la reparación del daño. Basados en esta premisa, el Estado Mexicano no elabora leyes compasivas, ejemplo: regula los intereses personales de los integrantes de la administración pública, puesto que ya se despenalizó el aborto, se está debatiendo la posibilidad de practicar la eutanasia, y otras violaciones a la declaración universal de derechos humanos.
En consecuencia, la Epifanía del Señor no es solo un relato religioso, sino una narrativa rica en simbolismo sobre la manifestación de una autoridad legítima y universal que desafía las estructuras de poder injustas y tiránicas. Así mismo, persiste la idea de que el verdadero derecho se fundamenta en principios de justicia universalmente reconocidos, que trascienden las fronteras y los caprichos de los gobernantes terrenales. Invita a los juristas a buscar una verdad superior y a construir sistemas legales que reflejen un reconocimiento de la dignidad inherente y universal, tal como los Magos reconocieron al Mesías.

































































