Hacia una Gobernanza Binacional del Agua y la Energía

José Mario Sánchez Soledad/ Empresario
La llegada de los «Centros de Datos de Inteligencia Artificial» a la región de Santa Teresa, Nuevo México, y El Paso, Texas, marca un hito histórico. No estamos ante una inversión industrial común; estamos frente a la instalación de los motores más potentes (y sedientos) de la economía del siglo XXI en uno de los ecosistemas más frágiles del mundo.
Ante la promesa de progreso y el riesgo de colapso de recursos, la sociedad civil mexicana y estadounidense debe abandonar la postura de la confrontación estéril para adoptar una Gobernanza de Precaución. No se trata de rechazar la tecnología, sino de exigir que su instalación no sea el acta de defunción de nuestros acuíferos.
- El Mito del Consumo Cero: La Realidad de la Termodinámica
Los promotores aseguran que sus sistemas de enfriamiento son de «circuito cerrado» y su energía «100% solar». Sin embargo, la física es innegociable. En un desierto que supera habitualmente los 40°C, enfriar servidores sin consumir agua requiere una cantidad de energía eléctrica tan masiva que pone en riesgo la estabilidad de la red civil.
La postura responsable: No podemos aceptar la «autorregulación» de las empresas. Exigimos una Auditoría Binacional de Terceros que verifique el consumo real de agua y energía, no solo en condiciones ideales, sino durante las olas de calor extremo que caracterizan a nuestra región.
- El Acuífero como Unidad Biológica, no Política
El Bolsón del Hueco y la Mesilla no entienden de fronteras. La ausencia de un Tratado Internacional de Aguas Subterráneas ha creado un vacío legal que las empresas tecnológicas están aprovechando. Mientras no exista una ley binacional, cualquier extracción en Santa Teresa es un «popote» que succiona el futuro de Ciudad Juárez.
La propuesta de justicia: Proponemos la creación de un Consejo Técnico Binacional del Acuífero. Si un centro de IA se instala en esta cuenca, debe estar condicionado a financiar infraestructura de recarga de acuíferos o plantas de tratamiento de agua residual en ambos lados de la frontera. Si el beneficio es corporativo, la resiliencia debe ser comunitaria y binacional.
- Del «Solar Industrial» al «Oasis Fotovoltaico»
La mención de modelos exitosos en China para recuperar suelos desérticos mediante paneles solares es un argumento fascinante, pero peligroso si se usa solo como propaganda. Un parque solar sin una estrategia de agro voltaica es simplemente un desierto de cristal que destruye la biodiversidad local.
La exigencia aguda: Exigimos que los proyectos solares de estos centros de datos no sean «limpiezas de terreno» (land clearing). Deben comprometerse a planes de restauración ecológica activa que permitan el crecimiento de flora nativa bajo los paneles, fomentando la captura de humedad y evitando la erosión del suelo que termina afectando la calidad del aire de nuestra zona metropolitana.
- La Paz Binacional a través de la Transparencia de Datos
La desconfianza nace de la opacidad. La paz binacional no se logra con comunicados de prensa, sino con datos.
La ruta adecuada: Proponemos que todo centro de IA en la frontera instale un Tablero de Control Público (Open Data) donde cualquier ciudadano pueda monitorear en tiempo real:
* El nivel estático de los pozos de extracción.
* El origen exacto de cada Kilovatio consumido.
* El volumen de calor residual emitido a la atmósfera.
Conclusión: Un Destino Compartido
La Inteligencia Artificial puede ser el catalizador de una nueva era para nuestra región, pero solo si se construye sobre la ética del desierto: aquí, el agua es más valiosa que el silicio.
Nuestra postura no es un «no» al progreso, es un «sí» a la vida transfronteriza.
Invitamos a los promotores y a los gobiernos de Nuevo México, Texas y Chihuahua a sentarse en una mesa donde la prioridad no sea la velocidad de procesamiento de los servidores, sino la longevidad de nuestras comunidades

































































