
José Mario Sánchez Soledad/ presidente de Tauromaquia Mexicana, Capítulo Chihuahua
Las corridas de toros en México son una manifestación cultural profundamente arraigada en las tradiciones patronales, donde se celebran fiestas en honor a Cristo, a la Virgen o a los santos. En este contexto, las corridas se convierten en un elemento dentro de las festividades que reúne a la comunidad, fortaleciendo la identidad y los lazos sociales.
La Corrida de Las Luces, en particular, destaca por su elegancia y el uso de iluminación especial que realza la atmósfera festiva. Este formato de corridas no solo es un espectáculo de destreza y valor, sino que también sirve como una plataforma para la expresión artística y la celebración de la cultura mexicana, reflejando la complejidad de una tradición que sigue siendo un símbolo de la herencia cultural del país.

AntecedentesDesde los tiempos de la Colonia se viven en todo México dentro de las Fiestas Patronales las corridas de toros y en este contexto las Corrida de Las Luces. Esta es un evento taurino característico de algunas tradiciones en México, donde la presentación se realiza en un ambiente nocturno, iluminado con luces de velas que resaltan la majestuosidad del espectáculo. Este tipo de corrida se distingue por su atmósfera festiva y por la atención especial que se presta a la estética, con la plaza adornada y un enfoque en la vestimenta tanto de los toreros, como de los asistentes.
La Corridas de las Luces inician con una procesión solemne honrando al Patrono y/o Santo del día. No solo destacan estas festividades por la destreza en la lidia del toro, sino también por el componente cultural y artístico que rodea el evento, incluyendo música, bailes y una serie de actividades que fomentan la participación de la comunidad.
Estas corridas suelen estar enmarcadas dentro de las festividades patronales, convirtiéndose en una celebración que integra la pasión por la tauromaquia, con el sentido de identidad y pertenencia cultural.
En la Misión
Presumiblemente, desde el momento de la fundación de la Misión de Nuestra Señora de Guadalupe de los Indios Manos de Paso del Norte, la población nativa americana residente de El Paso, que eventualmente incluyó a Mansos, Sumas, Piros, Tiwas y otros, celebró a Nuestra Señora de Guadalupe sin mucha participación de la población local no nativa.
El año 1745 fue una época de rebelión en el extremo sur de Nuevo México. Ese año los Sumas del curato de Las Caldas protagonizaron un levantamiento que amenazó con desestabilizar la región. Por lo tanto, no es de extrañar que los indios de la Misión de Guadalupe no celebraran su fiesta tradicional en honor a la Virgen ese año.
En la brecha entró Alonso Víctor Rubín de Celis, capitán del presidio de El Paso y alcalde mayor de la jurisdicción. El capitán Rubín de Celis se reunió con una docena de los principales hombres de El Paso que sus conciudadanos habían elegido. Probablemente no sea casualidad que se seleccionara a una docena; El número probablemente se remonta a los doce apóstoles. El 1 de agosto de 1745 Francisco Joaquín Sánchez de Tagle, José de la Sierra, José Antonio de la Fuente, Celedonio de Escorza, Manuel Baldizán Calderón, Francisco Mier de Terán, Aferez. Domingo Mízquez, Francisco García de Noriega, Juan Téllez Girón, Francisco Lucero de Godoy, Manuel Télez y Antonio López se reunieron con Rubín de Celis para planificar cómo se llevarían a cabo y financiarían las futuras celebraciones en honor a Nuestra Señora de Guadalupe.
El comité acordó que cada residente contribuiría con dos pesos al año para financiar una celebración anual, que tendría lugar el 12 de diciembre e incluiría un servicio de vísperas, una misa mayor, un sermón y una procesión. El dinero era pagadero al mayordomo elegido para el año en cuestión.
Las celebraciones debían llevarse a cabo con la mayor dignidad y esplendor posibles. Había que mantener un censo de los ciudadanos, de los vagabundos y de los militares. Los soldados estaban exentos de pagar la contribución anual mientras permanecieran en servicio activo. Si, por cualquier motivo, dejaban el servicio, quedaban obligados a pagar.
En agosto de 1842, el gobierno de la Nación publicaba en la Gaceta Oficial que se concedía a la Villa Paso del Norte, una feria anual por ocho días contados desde el 8 de diciembre, con todos los privilegios de las que goza las de San Juan de los Lagos.
Como las Fiestas en Juárez
Como se observa desde siempre, en Ciudad Juárez, Chihuahua, el gusto por la fiesta y las festividades patronales se vive con una intensidad en sus fiestas anuales, y de forma permanente en sus colonias, convirtiendo la ciudad en un escenario vibrante de tradiciones y celebraciones. Durante las fiestas patronales, la comunidad se une constantemente para rendir homenaje a sus santos patronos. Las luces brillantes, los juegos mecánicos, y la deliciosa comida típica crean un ambiente festivo que invita a disfrutar y compartir momentos con familiares y amigos. La alegría se manifiesta en danzas de matachines, música en vivo y eventos culturales, resaltando el orgullo juarense por sus raíces. Estas festividades no solo son un espacio para lo religioso, sino también una oportunidad para reafirmar la identidad cultural, la diversión y la cohesión social de una comunidad que celebra con fervor su legado.
En la Corrida de Toros de este próximo 18 de octubre se iniciará con una procesión con la Virgen de Guadalupe y a San Lucas Evangelista. Antes de la corrida, se realiza esta procesión solemne. Los toreros, participantes y algunos asistentes acompañan a la imagen de la Virgen de Guadalupe, patrona de Ciudad Juárez, y a San Lucas Evangelista, por ser este santo celebrado el 18 de octubre.
La procesión recorrerá el ruedo partiendo del callejón, mientras los participantes llevan velas encendidas. El ruedo estará adornado al centro con un tapete de la Misión de Guadalupe y con candelarias, tradición del antiguo Nuevo Mexico. El público en general alumbrará los tendidos con sus celulares a la escucha del Ave María de Schubert.
La Patrona de Ciudad Juárez, Santísima Virgen de Guadalupe
La Virgen de Guadalupe es considerada la patrona de Ciudad Juárez, Chihuahua, no solo por su profundo significado religioso, sino también por su conexión con la identidad y la cultura de los pueblos indígenas de México. Su imagen simboliza la fusión de las tradiciones indígenas y la fe católica, representando un puente entre las culturas.
Para los nativos, la Virgen es una figura maternal que refleja la figura de Coatlicue, la diosa madre mexica, y su luz se asocia con el sol, fuente de vida y energía. Este vínculo con el sol resalta su importancia en el cosmos indígena, donde se la ve como un símbolo de esperanza, renacimiento y protección.
En el contexto de Ciudad Juárez, su veneración es un acto de resistencia y reafirmación cultural, celebrando la herencia y el espíritu de los pueblos originarios en el Nuevo México. Los Franciscanos reconocían la cosmovisión chichimeca donde su máxima deidad era el sol y por eso instauraron la advocación de Guadalupe en la Misión de Nuestra Señora de Guadalupe de los Indios Mansos de Paso del Norte un 8 de diciembre de 1659.
San Lucas Evangelista
El 18 de octubre se celebra la fiesta religiosa de San Lucas Evangelista, uno de los cuatro evangelistas y el autor del Evangelio de Lucas y los Hechos de los Apóstoles en el Nuevo Testamento. San Lucas es considerado el patrono de los médicos y pintores, entre otros gremios, ya que, según la tradición, era médico de profesión y se le atribuyen varias pinturas de la Virgen María.
Se invitará a participar a los médicos, pintores o aquellos oficios bajo su patronazgo a que participen en estas conmemoraciones.
San Lucas Evangelista es representado con un toro o un buey debido a su asociación simbólica con uno de los cuatro seres vivientes mencionados en el libro de Ezequiel (1:10) y el Apocalipsis (4:7). Estos seres tienen la forma de un hombre, un león, un águila y un toro o buey, y tradicionalmente se han vinculado a los cuatro evangelistas. El toro, que es un animal de sacrificio, representa a San Lucas porque su evangelio comienza con el sacrificio que el sacerdote Zacarías ofrece en el Templo, y su evangelio enfatiza el sacrificio de Cristo y la misericordia divina.
Estas asociaciones muestran cómo la figura de San Lucas ha trascendido no solo en la espiritualidad y la teología cristiana, sino también en las profesiones relacionadas con el cuidado humano y la creación artística.

































































