Paulina Ruiz Con un llamado a la coherencia de vida, el rescate de la identidad humana y el fortalecimiento de la inteligencia a la luz del Evangelio, la comunidad de la Pastoral Universitaria se reunió en la capilla de los Apóstoles Felipe y Santiago para celebrar la Santa Misa de fin de semestre el pasado sábado 6 de junio.
El encuentro litúrgico ofreció a estudiantes y docentes un espacio de agradecimiento por el ciclo académico concluido y, posteriormente, se prolongó en un profundo ambiente de recogimiento y adoración con la vivencia de la Hora Santa.
Armonía indispensable
Durante la homilía, el sacerdote Antonio Cerda, CCR, centró su mensaje en la célebre encíclica de San Juan Pablo II, Fides et ratio (Fe y razón), recordando a los jóvenes que ambos elementos no se contraponen, sino que constituyen dos caminos armónicos instituidos por Dios para alcanzar el conocimiento de la verdad.

Para eso tenemos la inteligencia: para pensar, estudiar, investigar y descubrir a través de la ciencia; para eso está la universidad. Por otro lado, la fe nos ilumina y nos hace reconocer la verdad de Dios mismo mediante el don de la sabiduría, que es conocer las cosas como Dios las conoce.
Explicó que el gran reto en la universidad es ser coherentes en nuestra vida cristiana, pues muchas veces la ciencia hace a las personas ser soberbias y pensar que la fe es para los tontos.
Nuestra tarea es ser luz en medio de las tinieblas.
Reflexionó el padre Antonio, y tomando como referencia la figura bíblica de Abraham -quien “creyó contra toda esperanza”- exhortó a la asamblea a mantener la confianza firme en los momentos de desánimo.

El reto de “ser humanos”
Haciendo un análisis de la realidad actual, el sacerdote hizo eco de las recientes directrices eclesiales respecto a las transformaciones socioculturales globales. Mencionó la primera encíclica del Papa León XIV dedicada al impacto de la inteligencia artificial y los recursos digitales, advirtiendo sobre el peligro de que las pantallas terminen por entorpecer las facultades de síntesis, redacción y comunicación entre los estudiantes.
Haciendo un guiño humorístico al contexto tecnológico actual, el sacerdote comentó de forma ingeniosa:
Nunca como hoy hemos tenido tantos recursos al alcance de la mano para conocer y comunicarnos, sin embargo, el peligro es que el aparato nos apropie el cerebro. En lugar de leer o profundizar, a veces se prefiere decir: a ver, Gemini, dime que dijo el Papa, y al recibir el resultado inmediato creemos que ya entendimos todo. Hay que volver a rescatar nuestra propia humanidad, utilizar la inteligencia y vivir de la fe. El gran reto para todos nosotros es, como se ha insistido recientemente: sean humanos.
Luego el padre abordó pasaje de la conversión de San Mateo, recaudador de impuestos, y dijo que este testimonio demuestra que el ejercicio de cualquier carrera o servicio público es un terreno fértil para alcanzar la santidad. Evocó como ejemplos históricos al mártir y laico mexicano Anacleto González Flores, y a Santo Tomás Moro, patrono de los políticos.
La celebración concluyó con la solemne Hora Santa frente al Santísimo Sacramento, donde se elevó una oración especial por el bienestar de los maestros, el éxito de los alumnos en sus periodos de evaluación y el incremento del compromiso de la Pastoral Universitaria para seguir transformando las aulas desde los valores del Evangelio.
































































