Mons. J. Guadalupe Torres Campos/Obispo de Ciudad Juárez
Muy buen domingo, queridos hermanos, les saludo con mucho amor de padre y pastor, deseando se encuentren bien, con la bendición de Dios. Vamos avanzando en el tiempo pascual; quinto domingo de Pascua. Empezó la Pascua con el saludo del resucitado: ‘la paz esté con ustedes’, y el papa frecuentemente nos recuerda que debemos ser constructores de paz, no perder la paz de Cristo resucitado.
Hoy los textos son muy fuertes, nos indican la dirección de fe, que, quien cree en Cristo resucitado, debe seguir. Vamos a partir del Evangelio de San Juan que estamos escuchando en estos domingos.
Hoy comienza el texto de San Juan dirigiéndose Jesús a sus discípulos diciéndoles precisamente, ‘no pierdan la paz’. Hoy te lo dice a ti, hoy me lo dice a mí.
Podemos perder la paz muy fácilmente, tantas preocupaciones, tantas inquietudes, enfermedad, violencia, inseguridad, el trabajo… Cada uno podemos perder fácilmente la paz. Y con todo el bombardeo de imágenes, los medios de comunicación, las redes, si no estamos bien anclados en Cristo, podemos perder fácilmente la paz. Por eso, qué bueno que hoy nos saluda así Jesús diciendo no pierdan la paz. Y lo conecta con la fe. El que cree en Dios, el que cree en Cristo, vive en paz, porque esa fe lo fortalece.
Por eso dice Jesús, si creen en Dios, crean también en mí. Si creo en Dios, creo en Jesús, amo a Jesús, eso me debe dar tranquilidad, serenidad, paz. Claro, no es en automático, hay que acoger y vivir en la paz de Cristo.
Sigue diciendo el texto: ‘En la casa de mi Padre hay muchas habitaciones’. Comenzamos a escuchar como que se despide, como que la meta no es aquí en la tierra, es la vida eterna. La meta es el cielo. Todos queremos ir al cielo, y el camino es Jesús.
Por eso le dice Tomás a Jesús, ‘Señor no sabemos a dónde vas’. Esta pregunta o esta preocupación es importante reflexionarla. Yo sé a dónde voy, yo sé por dónde camino, cuál es el sentido de mi vida, desde la fe, desde Cristo, porque a veces también este mundo con tantos caminos falsos, ofertas, andamos desconcertados ¿por dónde? ¿Cuál es el camino?
Y Jesús da otra frase importantísima que también tenemos que reflexionar, entender y optar: Dice Jesús, ‘Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie va al Padre si no es por mí’.
Tres afirmaciones en la primera parte. Así como dijo ‘yo soy la puerta’, ‘yo soy el buen pastor’, ‘yo soy la luz del mundo’, hoy nos dice tres afirmaciones para seguirlo. Yo soy el camino, la verdad y la vida. Y en consecuencia, la otra frase, ‘nadie va al Padre si no es por mí’.
Nuevamente Tomás, que hoy soy yo, dice ‘muéstranos al Padre’. Y Él nos lo muestra, porque dice: ‘quien me ve a mí, ve al Padre, quien me conoce a mí, conoce al Padre’.
Entonces hay que seguir a Jesús, camino, verdad y vida, y conocerlo para conocer y amar al Padre.
¡Qué hermoso texto, queridos hermanos!, reflexionémoslo. Regresemos a casa después de misa con la tarea ¿qué me dice el Señor?, ¿qué me está pidiendo?, ¿Conozco a Jesús y lo sigo porque es el camino, la verdad y la vida, para conocer y amar al Padre?
Por eso San Pedro en la segunda lectura, en su carta, nos dice ‘Acérquense al Señor, piedra viva’,
acercarme a Jesús porque es la piedra viva, es el camino, la verdad y la vida. Pero también nos dice algo muy importante: dichosos ustedes los que han creído, ahí es donde el cristiano que cree y valora su vida cristiana, vive estos tres aspectos.
Dice San Pedro, ustedes son estirpe elegida; somos un pueblo sacerdotal, no para creernos, sino para saber que Dios está en mí, me ha llamado, soy su hijo y me ha consagrado por el Bautismo.
Queridos hermanos, somos un pueblo sacerdotal, debemos creer en Jesús y seguir a Jesús. Y lo más fuerte que hoy nos aconseja Jesús es: ‘no pierdas la paz’. Entonces acerquémonos a Jesús, creamos en Él, amemos a Jesús porque es el camino, la verdad y la vida y en consecuencia el testimonio, el amor a Cristo: sigo a Cristo en la vocación que Él me dé, pero mi respuesta es de alegría, de gozo, de servicio y de caridad. ¡No pierdan la paz!
La bendición de Dios Todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, permanezca siempre con ustedes, un abrazo, les quiero mucho, bendiciones.































































