Mons. J. Guadalupe Torres Campos
Les saludo con mucho amor de padre y pastor, deseando se encuentren bien. Quinto domingo de Cuaresma, ya nos vamos acercando a la Semana Santa, se entiende que nos hemos ido preparando; desde un principio se nos dijo sobre la oración, el ayuno y la limosna.
Vamos en el desierto cuaresmal, creciendo en el conocimiento de los grandes misterios, preparándonos para la Pascua del Señor.
Hoy, Quinto domingo de Cuaresma, la resurrección de Lázaro, la vida. Jesús es vida, agua, luz, vida, ya nos ha dicho: ‘Yo soy la resurrección y la vida’.
Recordemos que el caminar cuaresmal, centrado siempre en Jesús, también es una oportunidad para renovar nuestro bautismo, que renovaremos siempre, pero solemnemente, en la Vigilia Pascual.
El texto es largo, hemos escuchado en estos últimos domingos, textos largos, la samaritana, el ciego de nacimiento y la resurrección de Lázaro.
El centro del texto es precisamente cuando Jesús le dice a Marta y a María, ‘tu hermano resucitará, yo soy la resurrección y la vida, todo aquel que está vivo y cree en mí, no morirá’. Aquí está el centro del tema de la resurrección de Lázaro: Jesús a distancia, le avisan que está enfermo, se entretiene y llega a Betania con sus amigos días después, al cuarto día. Ya el cuerpo estaba descomponiéndose, claro que encuentra a María y Marta tristes por la muerte de su hermano y Jesús les consuela, les abraza y entonces es cuando viene esa frase, esa frase que hay que reflexionar: ‘tu hermano resucitará’.
Hoy nuevamente nos dice: yo soy la resurrección y la vida. Jesús es vida, nos da vida. Hemos muerto por el pecado, hoy, con la resurrección e Lázaro todos quedaron admirados del poder de Cristo, pero la enseñanza es que yo también muero por el pecado. El pecado es muerte, no solo es tinieblas, sino es muerte y Jesús me resucita, resucitamos nosotros con Jesús.
¿Qué tanto creo, reflexiono, acepto a Jesús como la resurrección en la vida? Quien cree en mí, no morirá nos dice. Y viene la pregunta que hoy le hace a Marta y nos hace a cada uno de nosotros: ¿Crees tú esto?
Confesamos nuestra fe, ‘Creo en un solo Dios Padre, creo en Jesucristo su Hijo’. Creo, pero ¿de verdad creemos? Cuando renovamos nuestra fe en la primera Comunión, en la Confirmación, la Vigilia Pascual digo consciente, comprometido ‘creo’. La respuesta de Marta también es clara, sí Señor, creo firmemente que tú eres el Hijo de Dios. María también reconoce a Jesús como el Hijo de Dios.
Entonces Marta va a la tumba, quitan la piedra, ya huele mal, ya tenía cuatro días y viene la palabra de Jesús: ‘Lázaro, sal de ahí’.
Yo también necesito ser resucitado, valga la expresión, por mi pecado, por mi maldad. Pensemos: ‘resucítame, devuélveme la vida de gracia, la vida de tu amor, tu perdón, conviérteme’. Todos los textos anteriores, la primera lectura de Ezequiel, también hablan de ese anuncio de la resurrección.
Hermanos, en este camino cuaresmal, Jesús nos da la vida, Él es la resurrección y la vida.
Queridos hermanos, hoy me pregunta Jesús a mí: ¿Crees esto? ¿Crees que a cada uno nos llama por nuestro nombre? ¿Crees?
Marta responde ‘Creo firmemente que tú eres el Hijo de Dios’ Renovemos nuestra fe, que sea una fe firme, auténtica, plena.
Por eso oramos con la Oración Colecta: te rogamos Señor, que con tu auxilio, siempre con la gracia de Dios, avancemos animosamente hacia aquel grado de amor con el que tu Hijo entregó su vida. Él es el ejemplo máximo de amor, entregó su vida por mí, por ti, que yo crezca en ese grado de amor.
Quinto domingo de Cuaresma. Todavía queda un poquito tiempo, sigamos haciendo oración, sigamos ayunando, una conversión sincera, sigamos obrando bien, la caridad, la limosna, haciendo el bien. Que crezcamos en esa cercanía con Jesús, Jesús es el centro, es agua viva, es luz, es la resurrección y la vida.
Cuídense mucho, que Dios los bendiga y los fortalezca. La bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, permanezca siempre con ustedes. Un abrazo, cuídense mucho.
































































