Unida a la intención de oración del papa para este mes de junio, la diócesis local cuenta con distintos esfuerzos que impulsan los valores comunes entre fe y deporte. Aquí presentamos algunos y la reflexión de un sacerdote sobre deporte y evangelización…
En este mes de junio, la intención de oración del Papa León XIV está dedicada al deporte y sus valores. El Santo Padre pide a grey católica rezar para que el deporte “pueda ser un instrumento de paz, encuentro y diálogo entre culturas y naciones promoviendo valores como el respeto, la solidaridad y la superación personal”.
Impulso al deporte
Sobre este tema compartieron reflexiones el padre Gustavo Balderas, párroco de Jesús Príncipe de la Paz, y el padre Jesús Salinas, párroco de El Señor de los Milagros y fundador de la Pastoral del Deporte en El Señor de la Misericordia.
Ambos han organizado torneos, carreras y convivencias deportivas y hablaron en entrevista sobre la relación entre la práctica deportiva y la fe cristiana.
“El deporte proporciona disciplina, constancia y perseverancia, cualidades necesarias en la fe, el crecimiento y la madurez espiritual. El deporte, como cualquier disciplina, otorga carácter y personalidad, aspectos fundamentales en la fe cristiana, la vocación cristiana y la vida sacerdotal”, expresó el padre Gustavo.
Explicó que, desde hace varios años, si no es que décadas, se impulsa el deporte en la diócesis a través de diferentes actividades para acercar a los jóvenes a la Iglesia y alejarlos de situaciones que los pongan en riesgo.
“Las actividades deportivas son cruciales para que niños, niñas, adolescentes y jóvenes se alejen de lo que los daña y se acerquen a una disciplina que los forme, encamine y les dé perseverancia, constancia, salud física, mental y espiritual”, afirmó.
Es por eso que el padre Gustavo celebró que muchas parroquias tengan actividades deportivas, algunas con canchas de básquetbol o fútbol dentro de su estructura o utilizando parques cercanos.
“En mi parroquia Jesús Príncipe de la Paz, enseguida hay unas canchas que no son nuestras, pero podemos hacer uso de ellas”, señaló.
Se refirió a la forma en que el deporte puede ayudar en la evangelización.

“La participación de los sacerdotes en el deporte es un testimonio evangelizador muy bonito y motivante para los adolescentes y jóvenes, quienes se sorprenden al ver a un sacerdote jugar fútbol, como en una final que jugué el 8 de junio. Ver a los sacerdotes jugar muestra su lado humano, lo que es un testimonio significativo para los niños del catecismo y la comunidad.”, aseguró.
Promover fraternidad
Como se sabe, a través de la campaña Reza con el Papa, la Red Mundial de Oración del Papa anima cada mes a los fieles a unirse a las intenciones del Santo Padre. En el mes de junio, la invitación es a rezar para que el deporte sea un instrumento de paz, encuentro y diálogo entre culturas, promoviendo el respeto, la solidaridad y el espíritu de superación.
Y al invitar a rezar por esta intención, el papa León resalta el dicho de que “como en el deporte, en la vida nadie se salva solo”.
Sobre esto, el padre Gustavo analiza: “El Papa León llama al deporte una escuela de fraternidad, que ayuda a fomentar la fraternidad en el equipo y la comunidad. El deporte fomenta el compañerismo y es considerado medicina para el cuerpo y el corazón”.
Por su parte, el padre Jesús Salinas, impulsor de la Pastoral del deporte, señaló que aún en aquel deporte en el que solo sea un competidor, representa a una delegación y son varias personas que trabajan con él.
Por lo que dijo que es muy asertiva la frase del papa León.
“Es muy cierta en el ambiente profesional, pero también en el ambiente local. Cada quien en su área de especialista sugieren al competidor lo que más le conviene. El terminar una carrera es el logro de todos porque se ve reflejado el aporte de todos”.
Para el padre Salinas en cualquier deporte, sea individual o grupal, el hacer comunidad es una de las grandes riquezas en la vivencia del deporte.
“La comunidad es donde está ese cuidado hacia el otro y el cuidado personal…y en eso no descuidar la relación con Dios. El tema de la comunidad es uno de los valores más bonitos en el deporte, el trabajar en equipo y la superación personal también”, dijo.
Mientras tanto, el padre Gustavo agregó que otro de los valores que el deporte fomenta es el respeto a la persona.

“El deporte enseña el respeto al contrincante y a la persona con la que se compite, sin caer en golpes o corajes. También es importante tener cuidado con la delgada línea entre el fanatismo y la afición, apoyando con mesura y sin insultar al equipo contrario o a la afición”, expresó.
Otro valor que el deporte cultiva, según el padre Jesús Salinas, es la socialización, pues ahora con la tecnología, los jóvenes se olvidan del encuentro personal.
“Valoro mucho los esfuerzos de la diócesis con la liga diocesana, porque he escuchado que es un lazo de unión. El deporte ayuda a bajar niveles de estrés, de ansiedad, de frustración en la sociedad, es una válvula”, afirmó.
El sacerdote compartió su experiencia en la parroquia El Señor de los Milagros en Riberas del Bravo he sido testigo de que, sabiendo bien llevar el deporte, las personas pueden desahogar todo lo que viven por el ritmo de sus vidas.
“Los invito a meditar la cita de Primera a los Corintios. Dice también Mateo: El reino de Cristo los esforzados lo arrebatan. Si ese esforzarse lo podemos entender en el aspecto de la actividad física. La actividad física ayuda a que el Espíritu Santo venga a realizar su obra con más eficacia. Recomiendo mucho hacer actividad, con un discernimiento personal para reconocer cuál es la adecuada, pues no todo es para todas las personas”, expuso.
En conclusión
El padre Salinas mencionó que crear un ambiente deportivo en las parroquias y en la diócesis es un aspecto importante.
“Tan importante es la humanidad que el mismo Cristo quiso participar de ella. Desde la mística de la encarnación, el ejercitar el cuerpo viene a darle un dinamismo distinto al Espíritu Santo. Somos templo del Espíritu Santo y mientras cultive las actividades físicas más se viene a dinamizar y evolucionar el Espíritu Santo”, dijo.
En ese sentido, añadió que el deporte es bueno para la evangelización, y puso como ejemplo el curso de catequesis donde se necesita buena condición para poder jugar y hacer alabanzas con los niños.
“El deporte ayuda a una mejor pastoral en aspectos como la alabanza y en el ajetreo con niños, niñas y adolescentes. Es un trampolín maravilloso a la hora de evangelizar sin pronunciar a Dios. A través del trabajo en equipo, del respeto al contrincante, las reglas de juego. Considero que se pueden entender más los mandamientos y el amor al prójimo”.
Igual que para el padre Jesús, para el padre Gustavo es importante que niños, jóvenes y adultos practiquen deporte, no importa el que sea.
“Todos debemos hacer un deporte, cualquiera que sea, hasta salir a caminar, perseverar y crecer en compañerismo. Debemos ver el deporte como algo benéfico para nuestro cuerpo, pero también como una escuela de formación que marca la pauta para crecer como personas, tanto en lo humano como en lo espiritual. Los invito a apoyar a nuestra selección en el Mundial”, finalizó.

































































