La Diócesis de Ciudad Juárez ha encontrado en la activación física una vía idónea para la evangelización y la reconstrucción del tejido social. A través de iniciativas estructuradas que combinan el atletismo de ruta, el ciclismo urbano, el futbol o el basquet bol, la iglesia local demuestra que el cuidado del cuerpo y el cultivo de la fe marchan en una misma dirección, consolidando espacios donde la fraternidad, la paz y la sana convivencia son las verdaderas metas por alcanzar.
Actualmente, los esfuerzos deportivos diocesanos se sostienen gracias al compromiso de diversos grupos, cuyos esfuerzos rinden frutos tanto en lo físico, como en lo espiritual.
Pastoral del deporte
Inspirado en la cita bíblica de la Primera Carta a los Corintios 9, 24-26, donde Pablo relaciona el ambiente del atletismo y del boxeo con en la vida de fe, el padre Jesús Salinas inició en la diócesis local, aunque no de manera oficial, la llamada Pastoral del deporte.
En entrevista con el sacerdote citó la Primera Carta a los Corintios, cuyo texto -dijo- habla mucho de que los atletas van por una corona que se marchita, sin embargo, el creyente se esfuerza por una que no se marchita, hablando de la vida eterna.
“De alguna manera se relaciona con esas virtudes de la disciplina, de la constancia, la perseverancia. Constantemente Pablo tiene esa magia de relacionar el ambiente del deporte con las implicaciones de la fe en miras a conseguir la vida eterna del cielo”, expresó.

El sacerdote dijo que la idea de la Pastoral del Deporte le surgió a raíz de haber conocido una experiencia en Cancún, donde un grupo de personas rezan el Rosario en carreras pedestres, y lo han hecho toda una tradición que ha permeado en diferentes parroquias.
“En el contacto con ese grupo nos trajimos esta experiencia a la parroquia El Señor de la Misericordia y ha sido muy enriquecedor compaginar el deporte con el rezo del Rosario y en competencias que ha habido en aquí en Juárez y en El Paso, ser testimonio de nuestra fe dando lugar a que otras personas se integren”, señaló.
En esa parroquia, la Pastoral de Deporte contínua como un organismo integrado por laicos que buscan mejorar la salud comunitaria y llevar la alegría del Evangelio a los espacios públicos. Con 15 participantes constantes y 60 en general, esta pastoral coordina diversos eventos de grupos que ven en el ejercicio una plataforma de transformación espiritual.
Carreras pedestres
Karla García, integrante de la Pastoral del deporte dijo que el atletismo de ruta ha cobrado una fuerza masiva. Recordó que este proyecto nació con la firme convicción de que las carreras pedestres constituyen una plataforma de evangelización masiva y de recaudación de fondos para el sustento de las comunidades parroquiales.
La dinámica general de estos eventos atléticos conjuga la seriedad de la competencia deportiva con la identidad comunitaria. Dijo que las carreras se programan de manera estratégica para coincidir con las kermeses patronales, lo que asegura una derrama económica vital para los templos, ya que la gran mayoría de los atletas inscritos permanecen en las instalaciones tras cruzar la meta para desayunar y convivir en familia.

Estas competencias han logrado consolidar una convocatoria robusta, promediando asistencias de 300 a 500 corredores por edición. Aunque en los eventos predomina la participación de jóvenes y adultos pertenecientes a la comunidad, hay otros corredores que no necesariamente profesan la religión católica o no frecuentan los templos, pero la pastoral ha sabido diseñar esquemas inclusivos para congregar a toda la sociedad.
Entre las carreras más significativas organizadas de manera formal por la pastoral se encuentra la de la fiesta de El Señor de la Misericordia (celebrada en el Día de la Divina Misericordia), además de brindar soporte logístico integral a eventos tradicionales como la carrera del Seminario Conciliar y de la parroquia Nuestra Señora de la Paz.
Quienes estén interesados en unirse a la Pastoral del Deporte y/o participar en convocatorias para los circuitos atléticos parroquiales del año, así como en talleres de salud mental a través de esta pastoral, pueden comunicarse con Karla García en El Señor de la Misericordia
Biciclub Católico Nobiscum Deus
Otra de las expresiones más dinámicas de esta visión es el Biciclub Católico Nobiscum Deus, un proyecto que nació hace poco más de tres años por iniciativa de sus fundadores, Emmanuel Simental y Emmanuel Delmar. Ambos jóvenes compartían un profundo amor por la Santa Madre Iglesia y una ferviente pasión por el ciclismo de ruta, lo que los impulsó a unificar ambos mundos en un colectivo que permanece activo hasta el día de hoy.
Ante la ausencia temporal de sus fundadores por motivos personales, el liderazgo del club ha sido asumido por Fabián Hernández Moreno, feligrés de la parroquia Nuestra Señora de la Paz quien llegó al club hace dos años a través de un mensaje en Internet.

“Desde entonces he rodado con el club, conociendo a excelentes personas y descubriendo templos y lugares de la ciudad y de la diócesis de los que no tenía ni idea que existieran”, dijo entusiasmado.
Aunque la membresía al club es informal y no se cuenta con un registro estricto, las rodadas semanales congregan de forma regular a un contingente de entre 8 y 20 ciclistas. La convocatoria está completamente abierta a cualquier persona que disponga de una bicicleta en buen estado y tenga el deseo de participar, sin que sea obligatorio pertenecer a una parroquia en específico.
La diversidad es uno de los sellos del grupo: en sus filas participan desde padres acompañados de sus hijas, parejas de esposos, niños y personas de la tercera edad.
La activación física del biciclub se realiza de ordinario todos los domingos, teniendo como punto de reunión permanente el estacionamiento de la parroquia La Sagrada Familia, cuyo párroco, p. Mario Manríquez, brinda las facilidades operativas para el inicio y fin de los trayectos.
Fabián Hernández aclara que las rodadas son de carácter urbano y no competitivo; no se conciben como entrenamientos de alto rendimiento, sino como paseos de nivel básico a intermedio que duran entre una y dos horas, dependiendo de las condiciones del trayecto. Para aquellos que no poseen una condición física habituada a rodar por más de una hora, el club organiza eventualmente recorridos especiales denominados “Novicios”, de menor demanda física.
Trazar las rutas en Ciudad Juárez representa un reto logístico importante debido a la falta de infraestructura ciclista adecuada, las malas condiciones de las ciclovías y el peligro que representan algunas avenidas de alta velocidad. Ante esto, la organización prioriza el tránsito por calles secundarias, valiéndose de la experiencia adquirida y de estrictos protocolos de seguridad.
El club implementa normas de seguridad y atiende la máxima: “un ciclista jamás es abandonado”. Así, la solidaridad del ciclismo se hace manifiesta, al igual que en otras formas en que los participantes del Biciclub se vinculan a proyectos externos como el taller comunitario “Ciclismo sin Fronteras”, con sede en la parroquia Nuestra Señora del Sagrado Corazón de Jesús, donde donan su tiempo y conocimientos mecánicos para reparar bicicletas donadas, las cuales son entregadas posteriormente a personas de escasos recursos económicos que las requieren como medio de transporte.
Las rodadas ordinarias de Nobiscum Deus son todos los domingos a las 8:00 p.m. saliendo del estacionamiento de la parroquia La Sagrada Familia. Informes en Facebook e Instagram: Biciclub Católico Nobiscum Deus.

































































