Lectio Divina correspondiente al domingo 04 de mayo. III Domingo de Pascua. Reflexión y acción de la Palabra de Dios, con la guía de integrantes del Instituto Bíblico san Jerónimo…

Jorge Sánchez/ IBSJ
- Lectura: ¿Qué dice el texto?
Juan 21, 1-14
En aquel tiempo, Jesús se les apareció otra vez a los discípulos junto al lago de Tiberíades. Se les apareció de esta manera:
Estaban juntos Simón Pedro, Tomás (llamado el Gemelo), Natanael (el de Caná de Galilea), los hijos de Zebedeo y otros dos discípulos. Simón Pedro les dijo: «Voy a pescar». Ellos le respondieron: «También nosotros vamos contigo». Salieron y se embarcaron, pero aquella noche no pescaron nada.
Estaba amaneciendo, cuando Jesús se apareció en la orilla, pero los discípulos no lo reconocieron. Jesús les dijo: «Muchachos, ¿han pescado algo?» Ellos contestaron: «No». Entonces él les dijo: «Echen la red a la derecha de la barca y encontrarán peces». Así lo hicieron, y luego ya no podían jalar la red por tantos pescados.
Entonces el discípulo a quien amaba Jesús le dijo a Pedro: «Es el Señor». Tan pronto como Simón Pedro oyó decir que era el Señor, se anudó a la cintura la túnica, pues se la había quitado, y se tiró al agua. Los otros discípulos llegaron en la barca, arrastrando la red con los pescados, pues no distaban de tierra más de cien metros.
Tan pronto como saltaron a tierra, vieron unas brasas y sobre ellas un pescado y pan. Jesús les dijo: «Traigan algunos pescados de los que acaban de pescar». Entonces Simón Pedro subió a la barca y arrastró hasta la orilla la red, repleta de pescados grandes. Eran ciento cincuenta y tres, y a pesar de que eran tantos, no se rompió la red. Luego les dijo Jesús: «Vengan a almorzar». Y ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle: ‘¿Quién eres?’, porque ya sabían que era el Señor. Jesús se acercó, tomó el pan y se lo dio y también el pescado. Ésta fue la tercera vez que Jesús se apareció a sus discípulos después de resucitar de entre los muertos.
Ahora hagámonos las siguientes preguntas:
¿En qué lugar se encontraban los discípulos cuando Jesús se les aparece? ¿Qué estaban haciendo? ¿Cuántos discípulos estaban ahí? ¿Cuánto pescaron esa noche?
Aunque estaban a lo lejos y no alcanzaban a distinguir al Señor, ellos siguen sus indicaciones e intentan de nuevo lanzando la red ¿qué resultados obtuvieron?
Cuando se dan cuenta que era el Señor, Pedro va rápidamente a su encuentro mientras los otros discípulos bajan la pesca, al llegar todos ¿qué estaba haciendo Jesús? y ¿qué les ofrece como alimento?
¿Cuántas veces se les había ya aparecido el Señor Resucitado a los discípulos?
Interioricemos en el texto.
El Evangelio nos presenta como los discípulos vuelven a sus actividades que realizaban antes de conocer a Jesús y esto lo hacen quizás como una forma de ganar su sustento para no ser gravosos a la comunidad de sus oyentes. Sin embargo, vemos que su pesca ha sido nula hasta que interviene Jesús y eso nos hace recordar una de sus promesas que aquí vemos cumplida: “Busquen primero el reino y de Dios y hacer su voluntad, y todo lo demás les vendrá por añadidura”. También observamos cómo el primero en reconocerlo fue Juan pero el primero en llegar a la orilla fue Pedro, presentándonos su diferente carácter y mostrándonos cómo cada uno de nosotros tenemos una forma particular de acercarnos al Resucitado siendo lo importante mostrar nuestra fe en la resurrección y buscar su compañía. Nuevamente Jesús comparte con ellos el pan y un pez, además les pide que traigan más de lo que han pescado como queriendo incluir en ese “almuerzo” al fruto de la misión de los discípulos que aun no han comprendido claramente.
2Meditación: ¿Qué me dice Dios en el texto?
Para profundizar en el Evangelio contestémonos a nosotros mismos, con sinceridad, las siguientes preguntas:
Jesús ha resucitado, sin embargo, los discípulos se sienten solos y extrañan al Maestro, quizás el comprender su misión no fue algo inmediato y por eso el resucitado acude a su encuentro, pero esta vez no va él hacia la barca, los espera en la orilla, espera a que le reconozcan, comparte su pan con ellos y les hará comprender mejor su misión. ¿Tu ya reconociste al Resucitado, aunque sea a lo lejos? ¿estás dispuesto a acudir a su llamado y dirigirte a esa orilla con fe y compartir con él su pan? El llamado es para ti cada domingo y es una oportunidad de conocerlo, de reconocerlo y compartir el pan eucarístico y el pan de la Palabra con Jesús.
- Oraación: ¿Qué le digo a Dios?
Padre aumenta mi fe para que sea capaz de reconocer al Resucitado, de acercarme a él y compartir su pan y su Resurrección. Él derrotó a la muerte y nos comparte su misericordia y su perdón. Amén.
- Contemplación:
Para intensificar la contemplación repitamos varias veces durante la semana un versículo de la Sagrada Escritura para que alimente nuestra fe:
«Su enojo dura un solo instante y su bondad, toda la vida» (Salmo 30, 5)
- Acción: ¿A qué me comprometo con Dios?
La Pascua nos llena de alegría y nuestra Iglesia dedica especial atención para que seamos partícipes del triunfo del Señor ante la muerte y reavivemos nuestra fe.
Propuesta: ¡El Señor Resucitó! Con esa alegría hagámonos instrumentos del Resucitado para compartir esa dicha a los necesitados y olvidados compartiendo con ellos nuestro pan. Podemos también donar alimentos y juguetes; para su entrega puedes apoyarte en el Ministerio de Caridad de tu Parroquia.

































































