Jorge Sánchez/ IBSJ
Lectio Divina correspondiente al 09 de agosto. Domingo XIX del Tiempo Ordinario. Reflexión y acción de la Palabra de Dios, con la guía de integrantes del Instituto Bíblico San Jerónimo…
1. Lectura: ¿Qué dice el texto?
Mateo 14, 22-33
En aquel tiempo, inmediatamente después de la multiplicación de los panes, Jesús hizo que sus discípulos subieran a la barca y se dirigieran a la otra orilla, mientras él despedía a la gente. Después de despedirla, subió al monte a solas para orar. Llegada la noche, estaba él solo allí.
Entretanto, la barca iba ya muy lejos de la costa y las olas la sacudían, porque el viento era contrario. A la madrugada, Jesús fue hacia ellos, caminando sobre el agua. Los discípulos, al verlo andar sobre el agua, se espantaron, y decían: “¡Es un fantasma!” Y daban gritos de terror. Pero Jesús les dijo enseguida: “Tranquilícense y no teman. Soy yo”.
Entonces le dijo Pedro: “Señor, si eres tú, mándame ir a ti caminando sobre el agua”. Jesús le contestó: “Ven”. Pedro bajó de la barca y comenzó a caminar sobre el agua hacia Jesús; pero al sentir la fuerza del viento, le entró miedo, comenzó a hundirse y gritó: “¡Sálvame, Señor!” Inmediatamente Jesús le tendió la mano, lo sostuvo y le dijo: “Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?”
En cuanto subieron a la barca, el viento se calmó. Los que estaban en la barca se postraronante Jesús diciendo: “Verdaderamente tú eres el Hijo de Dios”.
Ahora hagámonos las siguientes preguntas:
¿Qué había ocurrido antes de que Jesús indicara a sus discípulos que se fueran en la barca sin él hacia la otra orilla del lago? ¿Qué hizo Jesús a solas cuando subió al monte? Cuando empezaba a amanecer, Jesús los alcanza pues la barca iba lenta por traer el viento en contra ¿de que manera llegó hasta la barca? Al ver los discípulos que caminaba alguien sobre el agua ¿cómo fue su reacción? Jesús les aclara que es él ¿al escucharlo qué le pide Pedro? Jesús le dice que vaya hacia él, Pedro camina sobre el agua y al sentir la fuerza del viento, le entró el miedo ¿y qué le pasó? ¿Al sentir que se hundía qué le pide Pedro a Jesús? y ¿una vez a salvo qué le dice Jesús a Pedro? ¿Al subir a la barca qué dijeron los discípulos?
Interioricemos en el texto
Los discípulos acababan de ser testigos de un gran milagro de Jesús: dio de comer a una gran multitud con tan solo cinco panes y dos peces, sin embargo, no terminan de reconocer a Jesús como Hijo de Dios sino hasta verle caminar sobre las aguas y calmar una fuerte ventisca.
No había amanecido completamente y en medio del lago, con una fuerte ventisca, es que ven a alguien caminando sobre las aguas y se aterrorizaron, Jesús les habla y los tranquiliza, en ese momento Pedro reconoce su voz y le pide ir a él sobre el agua, Jesús le llama, sin embargo, al sentir el viento tuvo miedo y su fe se vio comprometida y Pedro se empieza a hundir, clama ayuda a Jesús y él le salva.

2. Meditación: ¿Qué me dice Dios en el texto?
Para profundizar en el Evangelio contestémonos a nosotros mismos, con sinceridad, las siguientes preguntas:
Primeramente, debemos plantearnos la siguiente pregunta: Conocemos los milagros que Jesús realizó y cómo estos fueron atestiguados por muchas personas ¿todavía, como los discípulos, requieres verle hacer más, o tu fe en reconocerle como Hijo de Dios está firme? Ahora observemos a Pedro quién al reconocer su voz y con fe le pide ir a él ¿haz sentido la intención de tener un acercamiento más personal con Jesús? ¿Qué ventiscas crees que han debilitado tu fe y no te dejan acercarte a él? ¿Recordemos que al igual que Pedro, nosotros también a veces pasamos por momentos difíciles y sentimos que nos hundimos? Pedro clamó ayuda a Jesús y le salvó ¿tienes presente a Jesús y oras pidiendo tu ayuda ante las situaciones difíciles que se presentan en tu vida?
3. Oración: ¿Qué le digo a Dios?
Señor Jesús te doy gracias por mostrarme el provecho de la soledad para orar, para hablar contigo y recibir tu consejo. Gracias por enseñarme a clamar a ti en mis momentos de angustia. Amén.
4. Contemplación:
Para intensificar la contemplación repitamos varias veces durante la semana un versículo de la Sagrada Escritura para que alimente nuestra fe:
«Muéstranos Señor tu amor y sálvanos» (Salmo 86, 7)
5. Acción: ¿A qué me comprometo con Dios?
El Evangelio nos recuerda también la importancia de estar en la barca, en la iglesia, es aquí donde una vez que Jesús trajo la calma, estamos seguros y bajo su protección. Al igual que los discípulos lo reconocemos como Hijo de Dios y, así como ellos, postrémonos ante él.
Propuesta: A ejemplo de Pedro busquemos la cercanía de Jesús y clamemos a él para que fortalezca nuestra fe. Esta semana iniciemos ese acercamiento procurando el lugar y momento adecuado para hacer una buena confesión y así, el domingo, a través del sacramento de la eucaristía le recibamos y permitamos su presencia en nuestra vida.






























































