Lectio Divina correspondiente al 12 de julio. Domingo XIV del Tiempo Ordinario. Reflexión y acción de la Palabra de Dios, con la guía de integrantes del Instituto Bíblico San Jerónimo…
Jorge Sánchez/ IBSJ
1. Lectura: ¿Qué dice el texto?
Mateo 13, 1-9
Un día salió Jesús de la casa donde se hospedaba y se sentó a la orilla del mar. Se reunió en torno suyo tanta gente, que él se vio obligado a subir a una barca, donde se sentó, mientras la gente permanecía en la orilla. Entonces Jesús les habló de muchas cosas en parábolas y les dijo:
«Una vez salió un sembrador a sembrar, y al ir arrojando la semilla, unos granos cayeron a lo largo del camino; vinieron los pájaros y se los comieron. Otros granos cayeron en terreno pedregoso, que tenía poca tierra; ahí germinaron pronto, porque la tierra no era gruesa; pero cuando subió el sol, los brotes se marchitaron, y como no tenían raíces, se secaron. Otros cayeron entre espinos, y cuando los espinos crecieron, sofocaron las plantitas. Otros granos cayeron en tierra buena y dieron fruto: unos, ciento por uno; otros, sesenta; y otros, treinta. El que tenga oídos, que oiga».
Ahora hagámonos las siguientes preguntas:
Jesús se dirigió a la orilla del lago que era llamado mar por su tamaño, y debido a que era ya reconocido por sus enseñanzas muchas personas le buscaban para oírle. ¿Dónde se colocó Jesús para empezar a hablar y poder ser escuchado? ¿De cuántas cosas les hablo ese día? ¿De qué manera les hablaba a las personas reunidas? El evangelista nos comparte una de esas parábolas que Jesús utilizó ese día ¿De qué trata la parábola? ¿con qué frase termina Jesús su parábola?
Interioricemos en el texto
La parábola que acabamos de leer es conocida como La Parábola Del Sembrador; a través de ella Jesús trata de dar una enseñanza importante a la gente que lo buscaba. Jesús procuraba con palabras sencillas y entendibles que las personas llegaran a comprender sus enseñanzas, para que eso que sí entendían los llevara a conocer lo que no comprendían, logra con esto hacer visible lo invisible para la gente sin necesidad de utilizar palabras duras. Todos somos tierra fértil, tenemos dones y la oportunidad de conocer la diferencia entre el bien y el mal, sin embargo, no todos tenemos la disposición para buscar el Reino. Por eso, aun quienes han recibido grandes dones y talentos, pero no tienen la disposición de dar cumplimiento a la palabra de Dios, es como si esos dones y talentos les fueran retirados pues no lograrán el Reino.
2. Meditación: ¿Qué me dice Dios en el texto?

Para profundizar en el Evangelio contestémonos a nosotros mismos, con sinceridad, las siguientes preguntas:
El Señor, al igual que a los que le escucharon aquel día frente a la barca, hoy nos habla cara a cara a través de su Palabra; nos dirige esa parábola y nos regala la oportunidad de que sus enseñanzas, den fruto ¿estás consciente de los dones que has recibo por gracia de Dios? ¿Sientes que esos dones los has aprovechado como un verdadero seguidor de Cristo? ¿los haces fructificar en tu vida, con tu familia, con tus amigos y en la comunidad?
3. Oración: ¿Qué le digo a Dios?
«Te ofrezco, Señor, mis pensamientos, para que se dirijan a ti; mis palabras, para que hablen de ti; mis obras, para que sean tuyas, mis contrariedades, para que las lleve por ti.
Señor, te pido que ilumines mi entendimiento, inflames mi voluntad, limpies mi corazón y santifiques mi alma. Amén.» Papa Clemente XI
4. Contemplación:
Para intensificar la contemplación repitamos varias veces durante la semana un versículo de la Sagrada Escritura para que alimente nuestra fe:
«Lo sembrado en tierra buena representa a quienes oyen la palabra, la entienden y dan fruto» (Mateo 13, 23)
5. Acción: ¿A qué me comprometo con Dios?
Esta semana el Evangelio nos enseña la importancia de entender el mensaje del Señor y hacerlo fructificar, ser buena tierra para su Palabra. Debemos empezar por conocerla y eso nos conduce directamente a leer la Sagra Escritura y abrir nuestro corazón para que la Gracia de Dios crezca en nosotros.
Propuesta: Esta semana buscar el momento adecuado para dar comienzo a una lectura de la Biblia iniciando con una oración para pedir que el Espíritu Santo nos ayude a ser perseverantes y dedicar ese escuchar a Dios para que nuestra alma se fortalezca. También podemos buscar algún grupo de catequesis en nuestra parroquia que nos ayude para tener una lectura fructífera y ordenada. Nuestra diócesis se cuenta con el Instituto Bíblico San Jerónimo donde se imparten cursos presenciales y en línea. (www.biblico.mx)






























































