Lectio Divina correspondiente al domingo 03 de mayo. V Domingo de Pascua. Reflexión y acción de la Palabra de Dios, con la guía de integrantes del Instituto Bíblico San Jerónimo…

Jorge Sánchez/ IBSJ
- Lectura: ¿Qué dice el texto?
Juan 14, 1-7
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «No pierdan la paz. Si creen en Dios, crean también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas habitaciones. Si no fuera así, yo se lo habría dicho a ustedes, porque ahora voy a prepararles un lugar. Cuando me haya ido y les haya preparado un lugar, volveré y los llevaré conmigo, para que donde yo esté, estén también ustedes. Y ya saben el camino para llegar al lugar a donde voy».
Entonces Tomás le dijo: «Señor, no sabemos a dónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?» Jesús le respondió: «Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie va al Padre si no es por mí. Si ustedes me conocen a mí, conocen también a mi Padre. Ya desde ahora lo conocen y lo han visto».
Ahora hagámonos las siguientes preguntas:
Jesús le pide que a sus discípulos que no se confundan, que no teman; si creen en Dios ¿también en quién deben de creer? ¿Cuántas habitaciones hay en la casa del Padre? Cuando Jesús se haya ido y les prepare habitaciones en la casa del Padre ¿qué hará? A uno de los discípulos no le queda claro a dónde va Jesús y cuál es el camino para llegar a donde él va ¿qué discípulo era? ¿Y cuál fue la respuesta de Jesús?
Interioricemos en el texto.
Los discípulos están perdiendo la paz porque temen por Jesús y su futuro pues ya les había dicho con anterioridad, después de la última cena, que le quedaba poco tiempo de estar con ellos. Al verlos temerosos los consuela afirmando que también él es Dios y que al partir a la casa del Padre les preparará una morada superior a la terrena donde estará con ellos. Les recuerda que ellos ya conocen el camino pues él es el camino. Sin embargo, a Tomás no le queda claro cuál es el camino y se lo pregunta; la respuesta de Jesús es clara pues le dice “yo soy el camino, la verdad y la vida” así que el único camino para ir al Padre es Jesús y quien le conoce a él también conoce al Padre.
- Meditación: ¿Qué me dice Dios en el texto?
Para profundizar en el Evangelio contestémonos a nosotros mismos, con sinceridad, las siguientes preguntas:
¿Qué debo hacer para llegar a la morada del Padre si ya Jesús me dijo que él es el camino la verdad y la vida? El Papa San León Magno, en el siglo V, nos orienta con estas palabras: El camino de un santo comportamiento, la verdad de una doctrina divina y la vida de una bienaventuranza eterna es lo que nos hará seguir a Jesús a la casa del Padre. Así que ¿Cómo es mi comportamiento hoy? ¿conozco y sigo la doctrina que custodia la Iglesia? ¿creo en mi corazón que resucitaré el día final?
- Oración: ¿Qué le digo a Dios?
Nosotros te seguimos, Señor Jesús, pero llámanos para que te sigamos, pues sin ti nadie podrá avanzar. Tú eres la vida, la verdad, el camino. Amén. (San Ambrosio de Milán)
- Contemplación:
Para intensificar la contemplación repitamos varias veces durante la semana un versículo de la Sagrada Escritura para que alimente nuestra fe:
« Los ojos del Señor velan por quienes le temen, por los que esperan en su misericordia»
(Salmo 33, 18)
5- Acción: ¿A qué me comprometo con Dios?
Continuemos esta quinta semana de Pascua con el seguimiento de Jesús a través de un santo comportamiento, mostremos nuestro amor al prójimo realizando buenas obras a imitación de Cristo.
Propuesta: Vayamos en el camino correcto y ayudemos a los necesitados y olvidados compartiendo con ellos alimentos no perecederos, productos de higiene o juguetes en algún comedor comunitario, orfanatorio o asilo. Recuerda que si no puedes llevar tu ayuda personalmente puedes hacerlo a través del ministerio de caridad de tu parroquia.


































































