Lectio Divina correspondiente al domingo 26 de abril. IV Domingo de Pascua. Reflexión y acción de la Palabra de Dios, con la guía de integrantes del Instituto Bíblico San Jerónimo…

Samuel Pérez/ IBSJ
- Lectura: ¿Qué dice el texto?
Juan 10, 1-10.
En aquel tiempo, Jesús dijo a los fariseos: «Yo les aseguro que el que no entra por la puerta del redil de las ovejas, sino que salta por otro lado, es un ladrón, un bandido; pero el que entra por la puerta, ése es el pastor de las ovejas. A ése le abre el que cuida la puerta, y las ovejas reconocen su voz; él llama a cada una por su nombre y las conduce afuera. Y cuando ha sacado a todas sus ovejas, camina delante de ellas, y ellas lo siguen, porque conocen su voz. Pero a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños».
Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron lo que les quería decir. Por eso añadió: «Les aseguro que yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes que yo, son ladrones y bandidos; pero mis ovejas no los han escuchado. Yo soy la puerta; quien entre por mí se salvará, podrá entrar y salir y encontrará pastos. El ladrón sólo viene a robar, a matar y a destruir. Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia».
Ahora hagámonos las siguientes preguntas:
¿Qué diferencia menciona Jesús entre el que entra por la puerta del redil y el que lo hace por otro lado?
¿Cómo reaccionan las ovejas ante la voz del pastor y qué hacen cuando escuchan su llamado?
¿Cómo es la relación en cuanto al conocimiento mutuo entre el pastor y sus ovejas?
¿Cómo reaccionaron los oyentes de Jesús ante sus palabras?
¿Qué afirma Jesús de sí mismo cuando dice “yo soy la puerta de las ovejas”?
¿Qué contraste establece Jesús entre el ladrón y Él mismo en relación con las ovejas?
Interioricemos en el texto
El Evangelio presenta una enseñanza de Jesús mediante las imágenes del redil, el pastor y las ovejas. Se distingue claramente entre el pastor que entra por la puerta y los que intentan acceder por otro lado, identificados como ladrones y bandidos, lo cual marca una diferencia de legitimidad. El pastor es reconocido por quien cuida la puerta y, sobre todo, por las ovejas, que escuchan su voz, responden y lo siguen, evidenciando una relación de conocimiento y confianza. En contraste, las ovejas no siguen a los extraños, sino que huyen de ellos. El relato señala que los oyentes no comprendieron inicialmente esta comparación, lo que lleva a Jesús a explicarse diciendo: “Yo soy la puerta de las ovejas”. Con esta afirmación, se presenta como el único acceso verdadero al redil. Quien entra por Él “se salvará”, “entrará y saldrá” y “encontrará pastos”, expresiones que indican seguridad, libertad y sustento. Finalmente, se establece un contraste: el ladrón viene a robar, matar y destruir, mientras que Jesús declara haber venido para que se tengan vida y se tenga en abundancia. Así, se resalta su papel como mediador de salvación y vida.
- Meditación: ¿Qué me dice Dios en el texto?
Para profundizar en el Evangelio contestémonos a nosotros mismos, con sinceridad, las siguientes preguntas:
¿Cómo busco reconocer y seguir con claridad la voz del Buen Pastor? ¿Alimento mi fe con la Sagrada Escritura, la oración y una vida sacramental?
¿Reconozco y valoro a la Iglesia como el redil donde Cristo me reúne y me cuida discerniendo y evitando aquellas voces externas que, lejos de conducir a la verdad, buscan apartarme de la vida que Él ofrece?
Si Jesús ha venido para que se tenga vida en abundancia, ¿qué pasos concretos puedo dar hoy para seguirlo con mayor confianza y ayudar a otros a encontrar en Él el camino seguro?
- Oración: ¿Qué le digo a Dios?
Señor Jesús, Buen Pastor,
que eres la puerta que conduce a la vida,
llévanos a gozar de las alegrías celestiales
para que tu rebaño escuche siempre tu voz
y sea llevado por Ti a las praderas eternas.
Amén.
- Contemplación:
Para intensificar la contemplación repitamos varias veces durante la semana un versículo de la Sagrada Escritura para que alimente nuestra fe:
«El Señor es mi pastor, nada me faltará» (Salmo 22).
- Acción: ¿A qué me comprometo con Dios?
“Cristo es la puerta y el pastor: por Él entramos a la vida, y en Él somos guiados y alimentados.”, San Cirilo de Alejandría.
Propuesta: Haré un examen de conciencia reconociendo aquellas “voces” que me han apartado del Buen Pastor y me acercaré al sacramento de la Reconciliación con un corazón sincero. De este modo, volveré plenamente al redil de Cristo para abrirme a la vida nueva que Él me ofrece.


































































