Lectio Divina correspondiente al domingo10 de mayo. VI Domingo de Pascua. Reflexión y acción de la Palabra de Dios, con la guía de integrantes del Instituto Bíblico San Jerónimo…
Samuel Pérez/ IBSJ
- Lectura: ¿Qué dice el texto?
Juan 14, 15-21.
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Si me aman, cumplirán mis mandamientos; yo le rogaré al Padre y él les dará otro Consolador para que esté siempre con ustedes, el Espíritu de la verdad. El mundo no puede recibirlo, porque no lo ve ni lo conoce; ustedes, en cambio, sí lo conocen, porque habita entre ustedes y estará en ustedes.
No los dejaré desamparados, sino que volveré a ustedes. Dentro de poco, el mundo no me verá más, pero ustedes sí me verán, porque yo permanezco vivo y ustedes también vivirán. En aquel día entenderán que yo estoy en mi Padre, ustedes en mí y yo en ustedes. El que acepta mis mandamientos y los cumple, ése me ama. Al que me ama a mí, lo amará mi Padre, yo también lo amaré y me manifestaré a él”.
Ahora hagámonos las siguientes preguntas:
¿Qué relación establece Jesús entre el amor hacia Él y el cumplimiento de sus mandamientos?
¿Por qué rogará Jesús al Padre?
¿Qué diferencia se señala entre el mundo y los discípulos respecto al Espíritu de la verdad?
¿Cuál es la promesa que hace Jesús a sus discípulos al decirles que no los dejara desamparados?
¿Quiénes son los que aman a Jesús?
¿Cuál es la afirmación que hace Jesús sobre su relación con el Padre y quienes guardan sus mandamientos?
Interioricemos en el texto
El centro del Evangelio está en la promesa del Espíritu Santo, a quien Jesús llama “otro Consolador”. Esta expresión en muy significativa ya que Jesús anuncia que, aunque su presencia visible está por concluir, sus discípulos no quedarán solos porque recibirán a alguien que continuará su obra y permanecerá con ellos. Aunque el mundo no lo recibe e ignora, Jesús no desampara y ruega al Padre por el Consolador, el Espíritu Santo, quien fortalece en la debilidad, acompaña y sostiene en el camino de la fe. “Habita entre ustedes y estará en ustedes” es el pasar de una presencia “con” los discípulos a una presencia “en” ellos revelando una comunión interior que es la presencia viva de Dios en el corazón del creyente. Jesús revela que el verdadero amor hacia Él se refleja en la fidelidad a sus mandamientos. “Si me aman, cumplirán mis mandamientos” no es una exigencia fría, sino un llamado a responder con obras el amor que primero hemos recibido de Él. Amar a Cristo llama a dejar que su Palabra transforme el corazón y las conductas de vida. Es pasar de una fe sentimental y hueca a una fe concreta y viva visible en el amor, la caridad, el perdón, la oración y la vida sacramental. No estamos solos, el Espíritu está en nosotros.
- Meditación: ¿Qué me dice Dios en el texto?
Para profundizar en el Evangelio contestémonos a nosotros mismos, con sinceridad, las siguientes preguntas:
¿Estoy dispuesto a dejar que el Espíritu Santo actúe en mí transformando el corazón para vivir los mandamientos no como una obligación, sino como una respuesta de mi amor a Cristo?
En este momento de mi vida ¿qué paso concreto me está llamando a dar el Espíritu Santo para vivir con mayor amor, obediencia y cercanía a Cristo?
Como comunidad parroquial ¿permitimos que el Espíritu Santo guíe nuestro apostolado y servicio, de modo que juntos vivamos y testimoniemos los mandamientos de Jesús en el amor y la fraternidad?
- Oración: ¿Qué le digo a Dios?
Señor Jesús,
que la vida te entregue en amarte verdaderamente
al cumplir tus mandamientos y servir al hermano.
No me desampares, envía tu Santo Espíritu
para que habite en mi corazón e ilumine el camino y así,
mi vida sea un reflejo de tu amor y presencia.
Amén.
- Contemplación:
Para intensificar la contemplación repitamos varias veces durante la semana un versículo de la Sagrada Escritura para que alimente nuestra fe:
«El que acepta mis mandamientos y los cumple, ése me ama» (Juan 14, 21a).
- Acción: ¿A qué me comprometo con Dios?
Con la alegría de la Pascua, reflejemos con acciones nuestro amor a Cristo.
Propuesta: Le pediré al Espíritu Santo en oración que me ayude a reconocer qué mandamiento necesito vivir con mayor fidelidad y elegiré una acción concreta para ponerlo en práctica, por ejemplo: perdonar una ofensa, ser paciente, ayudar a quien lo necesite.


































































