Ana María Ibarra
Con la finalidad de obtener más herramientas para llevar a cabo su servicio, los Centros de Escucha de la diócesis se reunieron para participar de la plática “Primeros Auxilios Emocionales. Ansiedad, depresión y suicidio”, impartida por Mauricio Sánchez Cardoza, psicólogo del Centro de Salud Urbano B.

Fue el pasado 13 de marzo cuando laicos en el servicio de la escucha en la diócesis acudieron a la capilla Nuestra Señora del Perpetuo Socorro para escuchar la plática del psicólogo Mauricio Sánchez Cardoza, quien habló de salud mental enfocado en la ansiedad, el estrés, la depresión y el suicidio.
El especialista comenzó su charla definiendo lo que es la salud mental.
“Es el equilibrio entre la razón y la emoción para que una persona no sufra ansiedad, depresión, o síntomas de suicidio y pueda manejar las situaciones que le generan estrés depresión o ansiedad”, dijo el ponente.
Explicó que los primeros auxilios emocionales o de salud mental son una intervención que se hace a una persona que acaba de sufrir un evento, o acaba de pasar un incidente crítico.
“Esta intervención se aplica en las primeras horas del evento o cuando la persona lo necesita y lo solicita. Los objetivos son: reducir el nivel de estrés de la persona, fomentar la adaptación a corto, mediano o largo plazo, saber a dónde canalizarlo”, mencionó.

Autocuidado
Enterado de la labor que realizan los servidores de escucha, el psicólogo los motivó a no olvidarse de su autocuidado.
“Por difícil que sea la situación hay que evitar creer que podemos con todo. Si algo excede a sus competencias, canalice. Hay que ser honesto con nuestras capacidades. Estén atentos a sus propias necesidades físicas y emocionales. Si usted no está bien, no va a poder a hacer su función”, señaló.
En distintos momentos, el profesional de la salud mental compartió con los asistentes datos importantes sobre los problemas emocionales más frecuentes como ansiedad, depresión y estrés.
Añadió que el ser humano todo el tiempo está sujeto a sentir estrés o ansiedad, sin embargo, en algunos se manifiestan de manera diferente.
“Son parte de la vida, de cierta manera nos ayudarán a realizar nuestras actividades cotidianas”.
Durante su charla, expuso la definición de cada padecimiento, las causas, los eventos que las detonan, el tratamiento o acompañamiento y las señales de alerta y los motivó a sugerir a las personas a congregarse a los grupos parroquiales, o bien, si no son católicos, a otros grupos donde puedan hacer comunidad.
“La causa de las enfermedades mentales es que la gente dejó de congregarse en la Iglesia. Ahí se descargaban, se confesaban y salían con su alma en paz. Una persona religiosa no debería tener tantos problemas emocionales”, resaltó.


































































