Ana María Ibarra
Con gran alegría y después de más de un año de trabajo colaborativo, el pasado 14 de marzo la comunidad de la capilla Santa Margarita María Alacoque vio hecho realidad el sueño de tener un dispensario médico gracias a la esperanza que albergaron las hermanas Siervas de los Pobres, al apoyo económico de bienhechores y a la labor de los arquitectos del colectivo Chopeke, así como a la mano de obra de miembros de la comunidad.

Sueño y realidad
En el 2009, las hermanas Siervas de los Pobres iniciaron un pequeño servicio de salud con medicina natural apoyadas por mujeres voluntarias de la parroquia La Virgen de la Luz, a donde pertenece la capilla Santa Margarita María Alacoque.
Poco a poco se fueron sumando médicos y terapeutas, así como otros profesionales de la salud.
El sueño que compartieron las hermanas y la comunidad fue el de tener un dispensario médico digno, donde poder atender las necesidades de la comunidad.
Las religiosas se acercaron al colectivo Chopeke al conocer su servicio de construcción ecológica e hicieron el proyecto, el cual requirió de donaciones para ser una realidad.

Finalmente, el pasado 14 de marzo, dentro de la fiesta del Beato Santiago Cusmano, el dispensario fue bendecido por el padre Luis Escudero, párroco de la comunidad, quien primeramente celebró la Eucaristía.
“Con el deseo de honrar la memoria de nuestro beato padre Santiago Cusmano nos reunimos con el corazón lleno de gratitud pues su vida fue un reflejo vivo del amor de Cristo. Él se dedicó enteramente a buscar y servir a los más necesitados bajo el lema de la caridad sin límites. Hoy esa caridad se hace palpable y se desborda en la comunidad de las hermanas Siervas de los Pobres aquí en la capilla de Santa Margarita María de Alacoque”, expresó el sacerdote.
En su homilía, el padre Luis hizo una reseña de la vida del Beato Santiago Cusmano.
Y dentro de la celebración, la hermana Rosario Córdova leyó una reseña sobre el camino que se recorrió para lograr este dispensario, el cual llevará el nombre del fundador de las Siervas de los Pobres.
“Esta obra fue soñada para un mayor servicio y atención a los enfermos y para mayor comodidad de quienes consultan. Les agradecemos grandemente como Siervas de los Pobres y a nombre de los pobres”, dijo la hermana Rosario.

Antes de concluida la misa, se hizo la oración para bendecir el cuadro «El bocado del pobre», que muestra al beato alimentando a los pobres, elaborado por un migrante colombiano que fue asistido por las religiosas.
Enseguida se entregaron agradecimientos a quienes apoyaron el proyecto: médicos, bienhechores, arquitectos del colectivo Chopeke. Y se hizo mención de bienhechores extranjeros, que con un gran corazón aportaron importantes donativos para esta obra.
Después de la celebración se realizó el corte de listón y la bendición del dispensario que cuenta con consultorios de medicina general, terapia física, terapia psicológica, y farmacia.
El cuadro del beato Cusmano fue colocado en la entrada del dispensario.


































































